ECONOMÍA

Artículo: Actividad minera, análisis Costo – Beneficio

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En la sociedad se permiten diversas actividades consideradas riesgosas dentro de la convivencia social. A pesar de ello, estas tienen vocación de permanencia, por ejemplo, el conducir un automóvil. El solo hecho de realizarlo implica un alto riesgo de probabilidades de verse envuelto en accidentes de tránsito. Pero de esto ¿se podría concluir que sería mejor prohibir los automóviles? Esta sería una idea que corresponde a un análisis superficial y radical que toma en consideración solo los costos que implica dicha actividad, mas no los beneficios de la misma.

Lo mismo sucede con la actividad minera. Un panorama integral implicaría realizar un análisis de costo- beneficio de dicha actividad económica. Sabemos que, en general, esta produce ciertos niveles de contaminación ambiental y perjuicio social. Eliminarlos no es posible, pero regularlos con el fin de minimizar su impacto lo es. Es precisamente, en lo que se enfoca la regulación sectorial. Sin embargo, se apela popularmente mucho a este concepto de “costos”, minimizando los grandes efectos positivos que conlleva.

Costos ambientas y sociales

Por un lado, es cierto que existen costos ambientales y sociales que engloban todos aquellos perjuicios ocasionados a la naturaleza y a los ciudadanos antes, durante y después del proceso de extracción minera. Respecto al medio ambiente, los efectos negativos alcanzan la contaminación del aire, el suelo y el agua. Y respecto a la sociedad, afectan a los ciudadanos que habitan en dicha zona extractiva.  Su salud, sus actividades económicas propias y a la cosmovisión misma que estos podrían atesorar culturalmente.

A estos costos que generan se le llaman “externalidades negativas”, pues producen menoscabo a terceros no involucrados en la producción, sin su consentimiento. En ese contexto, estos costos son internalizados por las empresas mineras.

Por otro lado, los beneficios de la extracción y actividad minera abarcan la contraprestación por la explotación misma, la generación de más empleo en la zona, pago de impuestos, alquiler de servicios secundarios. Además de que, al internalizar los costos, generan el pago de aportes sociales. Así, no solo se compensa la afectación que genera, sino que también tiene como efecto positivo el impulso del desarrollo social a nivel local y nacional, a través del pago del canon minero.

Vale decir que, al tratarse de recursos naturales, el Estado tiene la obligación de intervenir regulando, fiscalizando y, cuando sea el caso, sancionando, el despliegue de dicha actividad. Ello lo realiza a través de diversas entidades especializadas que supervisan el correcto desenvolvimiento de estas, como las siguientes:

Fuente: MINAM

En definitiva, el estudio no debe remontarse solo a enumerar los costos sociales y ambientales. También se debe evidenciar los beneficios de dicha actividad económica. Se debe tomar en cuenta que estos beneficios compensan y sobrepasan los costos efectuados. Ello siempre que nos encontremos frente a una minería formal que actúe conforme a la ley sectorial minera.

Isabel Cajavilca
Estudiante de Derecho en la PUCP. Le fascina la estrecha relación entre la Economía y el Derecho como medio para entender y mejorar las política públicas.
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    Marzo 30, 2019 at 10:21 pm

    Like!! Really appreciate you sharing this blog post.Really thank you! Keep writing.

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