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Apología al error: fallamos porque intentamos

Fuente: Netserve365

Emprender no es lo mismo para cada persona. Todos podemos emprender sobre asuntos que no nos representan un mayor costo de oportunidad, como sacrificar algunas horas de nuestro tiempo libre para estudiar ese curso de fotografía. Sin embargo, hay ciertas personas que al hacerlo, están dispuestos a asumir un costo de oportunidad más y más grande, dependiendo de su confianza y determinación.

¿Por qué no todos emprenden asumiendo el mismo nivel de riesgo?

En mi opinión es por temor al fracaso y no tanto por falta de recursos económicos u oportunidades.

Si analizamos la vida de personas que comenzaron sus emprendimientos desde cero podemos tener algunas referencias. Aquilino Flores, dueño de la multinacional Topitop, en sus inicios trabajaba en oficios menores en los alrededores del mercado de frutas. Ángel y Mirtha Añaños embotellaban sus primeras gaseosas de Cola Real en botellas de cerveza. Pedro D´nofrio vendía sus helados en un triciclo, y de historias así podemos tener muchas. Si personas con diferentes tipos de recursos han podido emprender grandes negocios, la respuesta es clara, no es un tema de recursos.

¿Por qué tenemos miedo al fracaso, si podemos ver que tantas personas han tenido éxito? Probablemente la respuesta esté en que el fracaso es rechazado socialmente.

El temor al rechazo es probablemente una de las razones por las que la gente hace un gran esfuerzo para no fallar en el trabajo y en sus vidas, y se esfuerza tanto en ello. Incluso en muchos casos cuando sus vidas son tediosas y hasta perjudiciales para la salud y las relaciones interpersonales.

El sentido de pertenencia es uno de los aspectos positivos más importantes del trabajo. En una investigación realizada por el profesor Nathan DeWall de la Universidad de Kentucky, al preguntar a ejecutivos que pasaría si dejaban su trabajo, lo primero que tendían a decir era: “Voy a perder a todos mis amigos”. Sabían que, para seguir siendo incluidos, debían evitar el fracaso y debían mantener un cierto nivel de ingresos, que les permita sentirse igual a sus pares.

Sin embargo, cometer errores es una excelente forma de crecer; a veces un error hace que luego de varios intentos des con la respuesta correcta. El gran fracaso vendría a ser no intentarlo por miedo a equivocarse. Si no intentas, pierdes de todas formas, no aprendes del error y nunca sabrás si existía la posibilidad del éxito. El miedo al error lo creamos nosotros, por lo que encontrar una solución también depende de nuestras decisiones. Siempre se puede sacar provecho de experiencias vividas, por más negativas que sean. Las personas, sobre todo emprendedores, deben aprender a lidiar con el fracaso y asumir riesgos ya que es la única forma de crecer.

Para un emprendedor el fracaso es incluso más importante que el éxito, pues te lleva a una zona fuera del área de confort, te exige el cambio, entre otras cosas. Este artículo es una apología al fracaso, que se da como dice el título de este artículo, porque estamos intentando.

Sobre el autor: Francisco Marcelo

Fundador y gerente general de la empresa THEMMA. Egresado de la Universidad del Pacífico de la carrera de Administración, con amplia experiencia en finanzas y desarrollo de negocios. En paralelo a sus funciones en THEMMA es asesor de algunos congresistas en temas de Emprendimiento y Pymes, y miembro organizador del CADE Universitario 2017. Apasionado por la innovación y emprendimiento; y su sueño es impactar en el desarrollo del país y generar oportunidades para más peruanos.

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