ECONOMÍA

Adiós: “Doble bolsa, por favor”

Fuente: 3.bp.blogspot

El jueves 3 de mayo, el Ministerio del Ambiente (MINAM) anunció que presentará un proyecto de ley para reducir el consumo de plástico. La medida apunta al cobro de bolsas plásticas y sorbetes para guardar los productos adquiridos en tiendas y supermercados. Además, se prohibirá la distribución de bolsas plásticas que solo puedan ser usada una vez. Esto sucede cuando solo el 5% de los peruanos cuenta con una cultura de reciclaje y cerca del 30% de la basura a nivel nacional la conforman bolsas plásticas y sorbetes. Es tal el problema que en las ciudades de Lima y Callao se generan el 56% de las bolsas plásticas del país, con un aproximado de 3 mil millones de unidades al año (Ortiz Del Águila, 2018).

Esta no es la primera iniciativa sobre este tema. Tan solo entre el 2017 y lo que va del 2018 se han presentado 6 proyectos de ley en el congreso. Las propuestas van desde exhortar a instituciones públicas y privadas el empleo de materiales biodegradables, reciclado o de origen vegetal, hasta campañas de sensibilización a la población sobre la necesidad en su uso. Sin embargo, hasta la fecha y a pesar de que 23 congresistas de distintas bancadas han mostrado interés político de abordar el tema, ninguna de estas iniciativas ha visto la luz.

Lo expuesto ha encontrado bastante oposición por parte de empresarios del sector plástico. Su principal argumento lo atribuyen a que la medida puede dejar sin empleo a 140 de las 800 empresas que proveen bolsas plásticas en el mercado. Esto mismo implicaría afectar a cerca de 7,000 trabajadores. Además, estas empresas han hecho inversiones de alrededor de US$ 250 millones en equipos y maquinarias, por lo que se estaría también afectando la participación sobre el PBI nacional. No por nada, esta empresa tiene una tasa de crecimiento promedio anual en los últimos 10 años de 19.1% (Sánchez, 2017).

Sin embargo, la discusión debería centrarse más en cómo hacer que las empresas pueden adaptarse a cumplir con las medidas ambientales dictaminadas. Estas demandas de la población también requieren que las autoridades construyan mayores y mejores rellenos sanitarios y que el sistema de segregación de basura sea eficiente.

Con una vida útil no menor a 400 años, el uso excesivo de plástico compromete no solo a los ecosistemas del ahora, sino los ya aún más expuestos ecosistemas del futuro. En una estimación de las Naciones Unidas, al año los daños del plástico a los ecosistemas marinos y costeros ascienden a US$ 13 mil millones, lo equivalente al 7% del PBI del Perú de 2017 (UN, 2014).

Definitivamente falta mayor coordinación con los gremios industriales y el ejecutivo para que las propuestas sean más viables. Esto, sin contar con la necesidad de promulgar normas técnicas que determinen la adecuada composición de las bolsas y sorbetes. Asimismo, la sensibilización de la medida a la población debe ser austera y constante para verdaderamente generar un impacto. El adiós a la frase: “Doble bolsa, por favor” es una realidad que alegra a los de hoy y los del mañana, pero sobretodo, enorgullece a los del ayer.

Bibliografía

Ortiz Del Águila, E. (2018). ¿Pienso y actúo? La decisión de usar bolsas plásticas desechables. Actualidad Ambiental.

Sánchez, J. (2017). La Industria Plástica en el Perú. Alerta Económica.

UN. (2014). Plastic Waste Causes Financial Damage of US$13 Billion to Marine Ecosystems Each Year as Concern Grows over Microplastics. Nairobi: UNEP.

Alberto Saldarriaga
Wanna be Economista de la UP. Con gran interés en el trabajo de consultoría e investigación de políticas sociales que garanticen un desarrollo económico sostenible, según la coyuntura y entorno de cada país. Además, me considero un melómano, cinéfilo y apreciador del arte.
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