ECONOMÍA

Opinión: La realidad sobre la economía vegetariana/vegana

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Las personas vegetarianas y veganas decidieron optar por dichos cambios alimenticios por diversas razones (ética, salud o medio ambiente). Pero si lo analizamos desde el aspecto económico, ¿tendrás implicancias positivas o negativas?

Una urgencia para el medio ambiente

Actualmente, la ganadería es uno de los principales responsables de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Dicha representación corresponde al 18% de GEI total que se emite anualmente. Esto puede ser analizado por distintas variables como lo indica Slow Food.

  • El metano generado por los excrementos de los animales es 30 veces más nocivo que el Co2.
  • 60% de las tierras desforestadas son dedicadas al pastoreo.
  • 23% de agua disponible es destinada para la ganadería, donde la carne de res la más demandante (15,500 litros/kg).
  • El consumo de hidrocarburos para llevar los alimentos a los animales y la carne a los mercados.

Por lo tanto, según la dieta alimenticia existe una huella de carbono, es decir cuánto contribuye negativamente al cambio climático.

  • Alto consumo en carnes: 7.2kg de Co2/día
  • Vegetariano: 3.8kg de Co2/día
  • Vegano: 2.9kg de Co2/día

Además, se demostró que si la industria de alimentos es vegana, su huella de carbono se reduciría en 50%. Esto implica una fuerte mitigación de emisiones donde cada tCo2 es equivalente a 40 dólares en costo social.

Por otro lado, los beneficios económicos en el sector salud ascienden a un mínimo de 700 millones dólares. Esto se debe al ahorro por los días adicionales que se laboran al evitar enfermedades y sus costos en tratamientos.

Por último, seguir este tipo de dietas sin carne significan un ahorro de 6% a 15% en los gastos alimenticios. Cabe resaltar que si la carne de res mostrará el precio real por las externalidades negativas, su valor de mercado incrementaría en 40%.

La hipocresía ambiental y el comportamiento del mercado

Una economía vegetariana no funcionaría en el contexto actual, ya que la sociedad no está acostumbrada al consumo de vegetales y frutas. Una de las principales razones es que el 45% de su producción es tirada a la basura. Por ende, existe un alto costo de transacción en tecnología y comportamiento del consumidor.

Por otro lado, el ahorro generado por una dieta vegana/vegetariana puede ser gastada en otras actividades más nocivas. Por ejemplo, adquirir un pasaje a otro país. Entonces, seguir esta dieta no necesariamente implica que se este reduciendo la huella de carbono de una persona. Simplemente es una hipocresía ambiental.

Willy Mak
Futuro economista, enfocado en la gestión de los recursos naturales. Adicto al multitasking y al psicoanálisis. Detesta el chifa, pero ama la comida china.
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