ECONOMÍA

2018: ¿Año de consolidación del efecto Trump?

Fuente: Financial Exchange

Bajo el contexto del reciente Foro de Davos, reunión anual de los principales líderes políticos y empresariales del globo, el revuelo ocasionado por la participación del presidente estadounidense ha sido alto. La razón es sencilla: Donald Trump quiere demostrar ante la élite económica mundial lo fuerte que está su país a raíz de las políticas tributarias y desreguladoras que ha puesto en marcha. Esta extrema confianza se basa en lo que considera sus principales logros: caída del desempleo del 4.8% a 4.1%, crecimiento trimestral del PBI a más de 3% y una apreciación récord de la bolsa de valores.

Sin embargo, a un año del inicio de su gobierno es prematuro e impredecible saber si las decisiones tomadas hasta la fecha serán en un futuro las mejores para su país. Recordemos que, si bien, ha priorizado fortalecer la industria interna, está dejando de lado muchos acuerdos comerciales que merman el libre comercio en conjunto con la globalización íntegra de las naciones del mundo, como es el caso del TPP o Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. Cabe resaltar también una postura anti ecológica al retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París, en defensa de la competitividad de sus industrias energéticas.

Diversos analistas internacionales concuerdan en que Trump, bajo su clásica retórica intempestiva, ha ganado tanto amigos como enemigos.

Aquellos que están de su lado son los empresarios de las grandes corporaciones americanas, como resultado de la reforma tributaria. Esta es considerada como la reducción de impuestos más radical en su historia, así como la primera victoria legislativa del mandatario republicano. De esta manera se busca la promoción de inversión tanto interna como extranjera, creando puestos de trabajo, lo que genera mayor crecimiento económico y un incremento significativo de los salarios. En resumen, un mayor dinamismo y competitividad en beneficio de las familias y negocios estadounidenses al menos en el corto plazo.

No obstante, dentro del análisis económico lo que realmente importa son los resultados netos a largo plazo. De ahí que las decisiones tomadas hasta la fecha no son del todo congruentes con lo establecido para este horizonte temporal. Quienes no coinciden con el pensamiento de “América primero”, líderes europeos y asiáticos, resaltan que su aversión a la globalización puede traer pérdidas millonarias al fisco americano al mismo tiempo que obstruir el comercio internacional y frenar el crecimiento mundial en un futuro. Asimismo, la reforma tributaria tendrá un impacto negativo en el déficit público, con la posibilidad de llegar a una histórica cifra de US$ 1,700 millones al 2027.

En suma, 2018 se considera un año clave para la consolidación del “Efecto Trump”. Aún está a tiempo de planificar el mejor rumbo posible y de llevar a cabo nuevos proyectos que fortalezcan su capacidad de liderar. Si los resultados favorables a nivel macroeconómico persisten al final de este año, se podría afirmar que va por un buen camino. De otro modo, sería preciso revisar la causa del fallo de sus políticas y revertir las deficiencias lo más pronto posible debido a la correlación del bienestar económico mundial con el de Estados Unidos.

Hugo Salazar
Estudiante de Economía en la Universidad del Pacífico. Nadador y ciclista empedernido. Con predilección por analizar el entorno macroeconómico mundial y su impacto en el bienestar de países en desarrollo. La educación nos hará libres.
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