DEPORTES

Deportes: El primer respiro de fútbol

Hay momentos que la vida se encarga de inmortalizar. Momentos que se vuelven recuerdos y que solo comprendemos su importancia cuando paramos y volteamos a pensarlos. Para mí y –espero- para muchos de ustedes, el fútbol forma gran parte de estos momentos. Pero hay uno de ellos que -estoy seguro- todos los futboleros compartimos. Un momento que es especialmente mágico y conmovedor.

Hay momentos que la vida se encarga de inmortalizar. Momentos que se vuelven recuerdos y que solo comprendemos su importancia cuando paramos y volteamos a pensarlos. Para mí y –espero- para muchos de ustedes, el fútbol forma gran parte de estos momentos. Pero hay uno de ellos que -estoy seguro- todos los futboleros compartimos. Un momento que es especialmente mágico y conmovedor.

Cuando uno es niño colecciona figuritas, practica tiros libres en el jardín y vive con la esperanza de ir a ver a esos que juegan por la TV. Llega un momento en la vida en que escuchas lo que estabas esperando escuchar desde hace mucho: “Mañana nos vamos al estadio”. Yo tuve que esperar hasta los 7 años. Llegué tarde a un clásico. Eso, de hecho, embelleció el marco con el me encontré e hizo que mi experiencia fuera aún más espectacular. Lo que marca el recuerdo de todos –creo- es la entrada al estadio: subir esas inmensas escaleras apurado, ver el cielo, que a medida que vas subiendo va desapareciendo y dandole lugar a una tribuna de cemento que a penas se ve por lo colmadas que están las gradas y finalmente ver como la cancha verde fosforescente iluminan tu vista luego de caminar por ese oscuro túnel; escuchar a toda esa multitud reunida cantando una desafinada canción, pero que en conjunto suena espectacular, hasta el punto de escarapelarte la piel. Toda esa experiencia en conjunto rebaza cualquier expectativa que un niño puede imaginar.

Pero hay algo más. Todos recordamos la emoción de nuestra primera vez yendo al estadio. Quizás no nos acordamos de quiénes jugaron ni cómo quedó, pero de lo que sí nos acordamos, además de lo que sentimos, es de con quién fuimos. No sé ustedes, pero yo, a partir de ese día, cree una relación con mi viejo alrededor del fútbol para siempre. Ir al estadio se volvió el bautizo de nuestra relación, un bautizo que reemplazó el agua bendita, la bendición y la oración, por la canchita, la ola y el primer grito de gol. Fue ese día en que, más allá de quienes jugaron y cuál fue el resultado, me volví hincha del fútbol y por eso le agradezco eternamente a mi viejo.

Foto: http://www.freepik.es

 

Félix Ventura
Fiel creyente de que el fútbol es una analogía de la vida.
Primero futbolista; después, comunicador.
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  1. Bichara Previc

    Abril 18, 2019 at 7:51 am

    Now it’s time to pick your specific investments.

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