DEPORTES

Deportes: El Maravilloso Marvin Hagler

15 de abril de 1985, Caesars Palace de Las Vegas, ya tenia 9 años y en ese momento notaba que en mi casa había mucha efervescencia pero no entendía el por qué. Sabía de que se trataba de un combate de boxeo, de varias que había visto (o me hacían ver) a mi corta edad.

Recordaba una pelea anterior en donde un moreno alto apabullaba sin piedad a un panameño al que le decían “mano de piedra”. Me dio mucha pena, muy abusivo. En ese momento me dije: “ojalá que le hagan lo mismo”.

Pregunté a uno de mis tíos que quienes pelearían y me dijeron que Marvin Hagler con Hearns Los vi en el ring y sin pensarlo solté la frase: “que lo destruyan”, típica frase de la gente grande que solía decir en el barrio en que vivía.

Me senté a un lado de la sala, solo observaba a través del televisor toda la previa de la pelea; felizmente mis tíos no me enviaron a dormir, dejaron que me quedara a disfrutar.

Tanto Hagler como Hearns se miraban fijamente; la cara de malo del gran Tommy no se me borra de la cabeza hasta ahora…”éste lo va a matar” pensaba.

Los dos al centro, el réferi daba las indicaciones y de vuelta a sus esquinas para el inicio del combate.

Toque de campana y el primer golpe lo ejecuta Hagler, un cruzado de derecha que no logra impactar de lleno en el rostro de Hearns. Mejor inicio que ese no podía haber ya que Tommy acostumbraba a atacar a sus rivales y no dejaba que el otro lleve el control de la pelea.

Fue entonces que vi uno de los mejores primeros rounds de toda mi vida; un intercambio de golpes que no tenía cuando acabar, veía las caras de mis tíos y no paraban de gritar. Hagler recibía una cantidad de golpes que quizás cualquier otro boxeador no resistía; pero el tipo seguía firme y así como recibía, también respondía pero con mayor fuerza.

Nadie quería que acabe ese primer asalto, ya se le notaba muy agotado a Tommy y Hagler seguía yendo al frente, parecía que ningún golpe le afectaba. El réferi casi ni intervenía para separarlos.

Se acabaron los 3 minutos mas largos de la historia del boxeo, pero ya me daba cuenta que ésta pelea iba a acabar pronto.

El segundo round fue mas de los mismo, con un Hagler valiente y un Hearns que seguía en lo mismo, cansado, enviando golpes al aire y aguantando ese vendaval.

En el último asalto (porque fueron 3) fue el episodio que disfruté al máximo. Ya me había contagiado de la euforia de mis tíos. Hagler destruyó al moreno alto que había aniquilado tiempo atrás al panameño. Lo conectó con un cruzado de derecha en la sien y lo mandó a la lona.

El panameño fue vengado y desde ese momento siempre llevo esa frase como muletilla: “todo da vueltas”.

De Hagler solo pude ver una pelea más con Ray “Sugar” Leonard” el cual se la robaron. De Hearns no supe nada nunca más.

Jose Barrera
Contador público, estudiante de periodismo deportivo en Isil, apasionado por el deporte, viviendo el día a día con intensidad, esposo de Marita y padre de Enzo.
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