CULTURA

Vargas Llosa sobre el nuevo libro de su primo Pedro Llosa

Diario El Comercio

En su columna quincenal del diario “El País” de España, llamada “Piedra de toque”, el Nobel peruano Mario Vargas Llosa escribe sobre el más reciente libro que le hizo llegar su primo y también escritor, Pedro Llosa Vélez, el cual fue publicado a fines del año pasado por el sello Emecé, del grupo editorial Planeta: “La medida de todas las cosas”. Les dejamos un extracto del mismo:

“Son seis relatos largos, o novelas cortas, textos a los que la lengua, las anécdotas y los personajes, pero, sobre todo, la arquitectura y los puntos de vista con que están contadas las historias, acercan de tal modo que parecen los capítulos de una novela.

Como siempre, en literatura, es la forma la que enriquece o empobrece el contenido, y la forma es más lograda cuanto más invisible es. Así ocurre en estas historias, en cada una de las cuales el lector tiene la seguridad de que ésta, y no otra, era la única manera de contarlas para que resultaran tan genuinas, tan persuasivas, tan sutiles. Todas son excelentes, sin ninguna que falle o debilite el conjunto, y todas muestran la seguridad y maestría de un narrador que se acerca o se aleja, se exhibe o desaparece para impregnar de misterio, dramatismo, nostalgia o humor aquello que cuenta. Ocurren en el Perú o en Holanda, pero lo de menos es la geografía y lo de más la sutileza con que el lector vive los problemas psicológicos, sentimentales, políticos, que experimentan los personajes, y la facilidad con que en cada una de ellas nos adentramos en su intimidad y compartimos sus fracasos, sus fantasías y sus dramas. Desde el primer cuento, que es un homenaje a Onetti, hasta el último, que da título al libro y relata la inmolación de un talento intelectual por la codicia, todos transcurren en un curioso nivel de realidad, que compagina con soltura el mundo objetivo y el subjetivo, los hechos y los recuerdos, un pasado que se confunde con el presente y viceversa, algo que da a las historias una apariencia de totalidad, como si tuvieran la autosuficiencia de una esfera.Ahora, sus historias son excelentes, sin ninguna que falle o debilite el conjunto

Hay una, sobre todo, que he releído hasta tres veces y cada una de ellas me pareció mejor que la anterior. Se llama ‘Cazadores de ostras’ y ocurre en una de esas playas del litoral limeño al que las construcciones y balnearios han ido cercando y asfixiando. El personaje-narrador, que quiere romper con su novia, acostumbraba de niño acampar allí con su familia y observaba a unos pajarracos, tal vez los llamados “ostreros”, que andaban siempre en pareja y dedicaban su tiempo a picotear las ostras varadas y comerse sus entrañas. La nostalgia de aquellas acampadas, que terminaron cuando la familia fue asaltada por unos supuestos “revolucionarios”, impregna la prosa y la vuelve por momentos poesía. Al final, el personaje consigue romper con su novia, y nos deja la sospecha de que no volverá jamás a pisar esa playa.”

 

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