CULTURA

Reseña: “Una calma aparente” de Christian Solano

Animal de invierno. 2017.120pp. S/.35

Que de un volumen de ocho relatos, tres sean aceptables y dos muy buenos, es algo más que meritorio en la literatura peruana reciente en la que abundan los cuentos que optan por blindarse al tocar temas “políticamente correctos”. Christian Solano (Lima, 1976) opta por investigar los fracasos de las relaciones afectivas tomando como atmósfera la clase media baja de la Lima de las últimas décadas, saliendo bien librado en la apuesta.

Comencemos por los dos cuentos muy buenos a los que me refiero, que son justo los que abren el libro. “Familia” va sobre la degradación acelerada de una relación maternal conflictiva, en la que hija nos cuenta la devastación que el alcohol ha causado a su madre y el rencor que ha ido calando en su interior hacia ella, acentuada por la desaparición su padre, el único ser capaz de brindarle algunas ráfagas de felicidad. Dicha sensación de resentimiento termina por hacerla usar su cuerpo como un arma más y que la venganza sexual la lleve a prescindir de cualquier atisbo de duda al momento de ejecutar su plan. Y si bien el final puede parecer algo tremendista, la desacralización de la figura maternal está bien llevada por Solano en esta historia.

“Love will tear us apart”, el más logrado del libro, podría denominarse el cuento de la friendzone o el deseo no correspondido capaz de aturdirlo a uno por años. La no consumación del acto sexual es una frustración que el protagonista del relato no puede quitarse de encima y lo lleva a estar atascado. Es lo que lo destroza, tal como enuncia la canción más conocida de Joy Division, siendo su orgullo lo primero que siente perder por este anhelo casi obsesivo, en el que se vislumbra los contrastes entre la clase media y alta, y el arribismo que se canaliza a través de la atracción sexual latente.

En los siguientes tres cuentos hay elementos que deben destacarse. EnParque de las Leyendas”, por ejemplo, hay una intención de ironizar sobre la dependencia ridícula a las redes sociales y el narcisismo consecuente que se produce. Una sátira que pudo ser mejor llevada de no ser por las voces poco logradas de los personajes. Mejor resulta “Paradero inicial”, en el que un chofer de cúster se debate entre la hipócrita rectitud moral que le imparten en la iglesia a la que acude con su esposa y el desprendimiento de dichos pudores sociales al relacionarse sexualmente con una joven necesitada de dinero. “Los patinadores del espacio” por su parte va sobre la pedofilia, la transformación de las relaciones parentales y el muro invisible entre las últimas dos generaciones, destacando la crudeza y la alternancia de narraciones.Primera vez” explora la visita de la collera del protagonista a un prostíbulo de mala muerte y cómo se diferencian las relaciones sentimentales que tuvo, con la excitación sexual que le produce Eva, la prostituta.

Los dos últimos cuentos debieron ser descartados. En “Período de prueba” el narrador parece más preocupado en describir el centro comercial en el que se encuentra  y apela en algunos tramos a reflexiones que no aportan a lo que se está contando, mientras que “Una calma aparente” parece querer abordar temas como la migración y  el fracaso de un vínculo afectivo, pero no termina de cuajar ninguno. Pero dos cuentos así no desmerecen todo el conjunto. Ello me permite saludar la aparición de libros como este, con una oralidad destacable que va de la mano con el buen uso de la Lima informal como escenario.

Sebastián Uribe
24 años. Economista de la Universidad de Piura y administrador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estuvo en el curso de Economía del BCR. Ha publicado reseñas en El Dominical, El Roommate y Solo Tempestad. Su blog personal es “Un perro romántico”. En la actualidad anda buscando espacio para sus libros.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top