CULTURA

Reseña: “Todos los cuentos” de Pilar Dughi

Campo Letrado. 2017. 388 pp. S/.55

En mi primer año de universidad, leí Cuentas (2000), una recopilación de relatos de narradoras peruanas del siglo XX. En este libro, el cuento que más me agradó fue uno de Pilar Dughi. Una escritora distinta al resto, un cuento que resaltaba por su calidad. Fue una sorpresa, hasta entonces nunca había escuchado de ella.

Este año, la editorial Campo Letrado hizo un trabajo loable: reunió y publicó todos sus cuentos. Es un libro plausible desde su propuesta. Pilar Dughi fue una muy buena narradora y su no reconocimiento era absurdo. En ese sentido esta publicación es un acto de justicia.

El libro está dividido en cuatro partes: La premeditación y el azar (1989), Ave de la noche (1995), La horda primitiva (2008) y Cuentos no recogidos en libros. Como vemos, los libros de cuentos se nos presentan en orden cronológico.Sorprende que desde el primer cuentario ya podamos notar una prosa clara, precisa y que, además, aparenta seguridad. Por supuesto, como es común en las primeras producciones, La premeditación y el azar no es un libro redondo. Pero aún así, es un grupo de relatos destacable. En el cuento “El desayuno” podemos notar un buen ejemplo de la corta y efectiva caracterización de un personaje femenino a través de sus acciones y su vida cotidiana. También es notable el manejo de diálogos para producir agilidad y cierta intriga que sirven para potenciar el final del relato. Asimismo, en “El siguiente acto” podemos notar otras cualidades: la inteligencia, reticencia y cautela en narrar un suceso de modo que pueda engañar al lector para producir, finalmente, una conclusión con cierta sorpresa.

Ave de la noche sigue una línea parecida, pero es notoria su evolución con respecto a la complejidad de las historias. Aquí hay cuentos como “Apúrense, por favor”, donde la tensión, la agilidad y el suspenso se manejan de gran manera a pesar de tratarse de un relato breve. Encontramos “Futuro prometido”, que nos muestra la difícil situación que una madre sufre por situaciones económicas. Y también nos topamos con historias extensas y ágiles al mismo tiempo, como es el caso de “El cazador”, un gran cuento que relata los sucesos que le ocurren a Darwin, un niño reclutado por Sendero Luminoso.

En La horda primitiva los cuentos son más extensos y los personajes aún más desarrollados. En este caso, las historias las protagonizan ancianos y mujeres que, en ocasiones, son descritos como seres solitarios y desilusionados. Una atmósfera melancólica–al estilo de Ribeyro, que ya se notaba desde el primer cuentario–está mucho más presente en este caso. Incluso, los finales de los cuentos pueden verse menos sorpresivos, pero, al mismo tiempo, más realistas y con una carga trágica más notoria. “A mi no me importa”, “Hay que lavar”, o “¿Alguna novedad?” son historias que poseen aquella atmósfera de manera evidente.

En casi todo el libro se encuentra una prosa precisa. También se perciben personajes profundos y, en ocasiones, memorables. Los cuentos nos muestran a una narradora inteligente y que no evidencia ningún apasionamiento excesivo: lo panfletario no está presente aquí. Pilar Dughi no ha tenido el reconocimiento adecuado y, por eso, Todos los cuentos es un libro valioso.

 

 

 

Christian Martínez Arias
(Lima, 1997). Estudia Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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