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Reseña: “Blade Runner 2049”

 Humanos y replicantes, ¿la humanidad es exclusiva de los humanos?

Acaba de estrenar en nuestro país una de las películas más esperadas por los cinéfilos, por los amantes de la ciencia ficción, Blade Runner: 2049. Esta cinta funciona como secuela de la obra sublime de Ridley Scott, Blade Runner, allá por 1982. A pesar del temor inicial ante el anuncio de la realización de esta inminente película, es grato señalar lo bien lograda que se encuentra. Una producción que contó con Denis Villeneuve, director de Sicario y Arrival, como líder del proyecto, nos presenta un mundo futurista más avanzado y utópico (distópico), una propuesta que es cautivadora tanto narrativa como visualmente.

Esta historia narra las vivencias de KD6.3-7 o simplemente K (Ryan Gosling), un oficial del departamento de policía, un nuevo Blade Runner que caza y “retira” replicantes. Estos seres artificiales imitan al ser humano en lo que se refiere al aspecto físico y su comportamiento, llegando a ser prácticamente indistinguibles, salvo porque no son capaces de responder de una forma adecuada a las preguntas que les hacen. K investiga un movimiento de libertad replicante, lo cual lleva a una granja, lugar donde “retira” al replicante de nombre Sapper Morton (Dave Bautista). En ese lugar descubre un secreto, enterrado en una caja, que no solo lo perturba sino que puede remecer los cimientos de la sociedad, al punto de dejarla inmersa en el caos. Ante esta verdad, K continúa su investigación y conoce de la existencia de un antiguo Blade Runner, Rick Deckard (Harrison Ford), personaje que ha estado desaparecido por 30 años pero que puede ser la pieza que necesita para comprender el descubrimiento. Los encargados de escribirla fueron Michael Green y Hampton Fancher, ambos mantuvieron el estilo suspense de la cinta original y nos traen esta auténtica continuación para deleite del espectador.

La consigna de Villeneuve fue muy clara, tomar tanto la obra “Do Androids Dream of Electric Sheep” de Philip K. Dick como la película Blade Runner de Ridley Scott y hacerlas suya. En este punto, teniendo ambas como referencia es que puede construir una propuesta original y novedosa a su estilo. En ese sentido, vemos que en todas las áreas se toma el trabajo de la cinta de 1982 pero aprovechando las tendencias y avances de nuestro tiempo. La propuesta es cautivadora con ambientes futuristas cuasi post apocalípticos. Vemos a Los Angeles moderna y sombría, incluso más que en su predecesora. Por otro lado, San Diego se ha convertido en un depósito de basura y chatarra y Las Vegas en los restos de una explosión nuclear. Resulta fascinante cómo nos introducen a este mundo utilizando planos generales que nos presenta todo el espacio y a los personajes en él, lo cual nos permite una visión completa en cada encuadre. La fotografía estuvo a cargo de Roger Deakins, su planteamiento de iluminación fue un complemento exquisito con la selección de encuadres.

El trabajo actoral es otro punto a mencionar porque este es quizá el trabajo más sólido de Ryan Gosling, quien estuvo a la altura del Blade Runner/Deckard de Harrison Ford de hace 35 años. En pantalla ambos actores también se complementan bastante bien, potenciando al otro. En la figura del villano tenemos a Jared Leto, quien encarna a Niander Wallace, un futurista que quiere hacer de los replicantes los nuevos seres humanos. Leto es convincente en un rol en el que previamente nos tenía en zozobra. Asimismo, Robin Wright como la teniente Joshi fue sólida y tuvo guiños a su personaje en la serie House of Cards, al ver a una mujer empoderada que tiene como filosofía que “el fin justifica los medios”. Por otro lado, los otros personajes femeninos secundarios, Joi y Luv (Replicante), interpretadas por Ana de Armas y Sylvia Hoeks respectivamente, traen consigo el complemento ideal para sus acompañantes masculinos. En cierto sentido, ambas nos recuerdan a Rachel y Roy (Replicante) respectivamente.

Los efectos especiales en la película también fueron cuidadosamente desarrollados, reflejo del enorme presupuesto con el que contaron en la producción. Finalmente, la música estuvo a cargo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, dos maestros consagrados en esta área. La mezcla diseñada para esta película es exquisita. Nos introducen en un espacio de suspense e incertidumbre y la dan realismo a este futuro utópico-distópico. Esta obra de Villeneuve es un gran trabajo del género de la ciencia ficción. Es al menos igual de buena que la obra de Ridley Scott, quien tuvo el rol de productor en esta nueva entrega. Es visualmente paralizante e incluye una historia que está bien hecha y te atrapa, incluso manteniendo el misterio al que nos tenía acostumbrada la película original. Son 263 minutos que todo amante del cine debe ver, porque no todos los días tenemos un película trabajada con tanto cuidado y delicadeza. ¡Vayan a verla!

José Suárez Caro
Estudiante de Comunicación Audiovisual en la PUCP. Apasionado por la música, la actuación y el fútbol. Amante de los cómics y de la lucha libre. Comunicador político en potencia.
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