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Reflexión sobre “Los ojos del camino” – Un gran horizonte

“Dicen que los caminos tienen ojos. Que los caminos nos hacen conocer, que el camino te guía, pero hay que abrir bien los ojos para no terminar tropezando.”

Hace un tiempo, pude observar el documental “Los ojos del camino” en una función que luego tuvo un conversatorio con el personaje principal, Hipólito Peralta y el director, Rodrigo Otero. Al finalizar yo salí conmovido, lo cual considero que tiene dos grandes razones: la belleza del producto en sí y la importancia que una producción como esta tiene. De estas cosas quiero hacer una breve reflexión.

Esta producción, realizada en su totalidad en quechua, nos pone al frente de los bellos paisajes de la sierra peruana, mientras seguimos a Hipólito, quien nos presenta la cosmovisión andina. Contemplamos elementos que abarcan desde la infancia, su relación con el mundo y la naturaleza, los apus, y otros aspectos igual de ricos. La naturaleza está viva, y este es el gran camino por el que nos quiere embarcar el documental.

Vemos estos elementos con una fotografía tan bella como los versos que Hipólito nos dice. Tanto los planos generales y sus paisajes preciosos, o los pequeños detalles, se presentan con una belleza y un tratado minucioso de la imagen. Se siente la dedicación y el respeto en presentar este mundo de la mejor manera posible.

Considero que hay una gran importancia en proyectos como “Los Ojos del camino”. Este documental nos otorga la gran oportunidad de mostrar al público parte de la cultura peruana que quizá no es muy conocida. Me alegra poder tener frente a mi su mundo y poder sentir su arte, sus tradiciones y su cosmovisión. Me parece importante conectarse a algo que abre nuestro panorama y fomenta una reflexión e introspección sobre la relación personal que cada uno tiene con su mundo y los elementos que la conforman.

Este documental estuvo en la muestra “Hecho en el Perú” del 21 Festival de Cine de Lima, junto a otros productos como “Wiñaypacha” y “Nada queda sino nuestra ternura”. Cada vez se está logrando dar más a conocer realidades tan cercanas a la nuestra. Está logrando materializarse en películas productos que pueden evocar registros del pasado o ayudar a reflexionar sobre elementos del presente. Espero que así  podamos descubrir más sobre ese mundo.

Una película, sea ficción o documental, debe invitar a una comunicación constante con el espectador, en la que la proyección llama al que la observa a adentrarse al mundo que presenta. Espero que hayan más oportunidades para ver la película y para que más personas tengan la oportunidad de conocer aun más parte de la rica cultura peruana. Este proceso de materialización de la cultura andina en un producto audiovisual como “Los ojos del camino” invita a un enriquecimiento, que lo puedo resumir, a modo de conclusión, con uno de los versos de este bello producto que yo considero es un poema visual:

“Los adultos ya tenemos sabiduría

tenemos que criar a nuestros hijos calmando

con cariño su corazón”.

Paulo Corrêa
Estudiante de Comunicación Audiovisual de la PUCP. Apasionado por el mundo audiovisual, los videojuegos, y el placer de contar historias. Interesado en la gestión cultural y los proyectos de responsabilidad social.
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