CULTURA

Opinión: “¡Qué el Perú no se pierda!”

Estos días previos a las elecciones generales nos muestran gestos dramáticos, discursos grandilocuentes y, en una esquina de la noche, esa pintoresca reunión que llaman “debate”: es un tiempo de inocultables ansiedad e incertidumbre. Para no sucumbir en este torbellino, lo mejor es tomar distancia de lo coyuntural y ver, en lo posible, lo que apunta a lo esencial, a lo estructural, a puntos de sólida referencia. Y no se me ocurre nadie mejor que Don Jorge Basadre Grohmann (1903-1980), nuestro mayor historiador de la república[1], para poner perspectiva. En una de sus obras[2] Basadre clasifica y resume aquellas formas de ser y de actuar que encontramos en nuestra sociedad, a veces en partidos políticos, otras en sectores sociales, sin olvidar el espacio de lo privado. Con su estilo realista y algo poético, Basadre lo presenta así esta suerte de taxonomía político-social:


“LOS PODRIDOS, han prostituido y prostituyen palabras, conceptos, hechos, instituciones,

al servicio de sus medros, de sus granjerías, de sus instintos y apasionamientos.

LOS CONGELADOS, se han encerrado dentro de ellos mismo, no miran sino a quienes son sus iguales

y a quienes son sus dependientes, considerando que nadie más existe.

LOS INCENDIARIOS, queman si iluminar, se agitan sin construir. [2]

 

LOS PODRIDOS han hecho y hacen todo lo posible para que este país sea una chacra.

LOS CONGELADOS lo ven como un páramo. LOS INCENDIARIOS quieren explosión y verter venenos para que surja una gigantesca fogata. Toda la clave del futuro está allí: que el Perú escape del peligro de no ser sino una chacra, de volverse un páramo, o de convertirse en una gigantesca fogata.

Qué el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos”.


Basadre nos dice que no son los cataclismos, ni la difícil geografía, menos la envidia exterior o el mal designio de los hados los mayores enemigos del Perú: el Perú se define, logra o claudica por su gente, la principal responsable de la gloria o la miseria del país. Solo superando nuestra mirada estrecha, nuestro sectarismo, nuestra poca capacidad para ver lo fundamental y no enredarnos en lo accesorio, se podrá cumplir lo que el mismo Basadre llamo “La promesa de la vida peruana”.

¿Seremos capaces de superar la podredumbre, elevarnos sobre el hielo y no desatar fuegos?


[1] Su magnus opus: Historia General de la República del Perú, 10 tomos, 1939.

[2] El Perú, problema y posibilidad, Lima, 1931


 

Fuente de la Imagen: www.reporterodelahistoria.com

Hernán Yamanaka
Lector obsesivo, conversador impenitente. Estudió educación, filosofía y teología.
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