CULTURA

Opinión: Primero se niega, luego se olvida

En el mes de abril del año 1945, cuando Hitler acababa de cumplir años y luego, diez días después, terminaba su vida, se vivieron las épocas más duras para el gran y nefasto imperio nazi que se supone debía durar mil años. Pocos meses antes, en enero, las tropas soviéticas —como se registra en la historia— entraron y liberaron el terrible campo de exterminio Auschwitz. Con esto demostraron dos cosas: ellos eran un ejército superior (a pesar de ser inferiores en cuanto a números de soldados comparado con el alemán) y que los nazis eran unos genocidas.

Durante años, hablamos de 1945 hasta el día de hoy, una gran cantidad de población mundial sigue manteniendo luto por los más de seis millones de judíos fallecidos a causa de gas, fuego y disparos ocasionados por los nazis. Pero, otra parte de la población, niega rotundamente estos hechos y se atreven a decir, sin vergüenza, que los campos nazis han sido montados luego de la guerra por los mismos judíos para recibir la tierra de Israel. A las personas que guardan estás disparatadas ideas en la mente se les conoce como negacionistas.

El negacionismo del holocausto fue, primero, propagado por algunos nazis que sobrevivieron a la guerra y se mantuvieron firmes hacía el Reich que adoraban. Sin embargo se cree que esta corriente nace gracias a Paul Rassinier, que en 1950 publicó un libro titulado “La Mentira de Ulises”, donde el autor se tomó el trabajo de desmentir testimonios sobre las cámaras de gas y los horrores que se cometían en los campos. Luego apareció Einar Aberg, un profesor que se atrevió a hacer un cálculo correspondiente a la cifra de seis millones comparándola con la cantidad de judíos que Vivian antes y después de la guerra, llegando a la conclusión de que el número era falso. Finalmente tenemos a David Hoggan, quien escribió un libro llamada “El Mito de los Seis Millones” del cual mucho no se puede decir ya que el título lo revela todo.

Hoy en día el antisemitismo está volviendo a las calles y no solo en Europa, continente que debería ser el más cuidadoso con el tema, sino, pero aún, en América Latina. El negacionismo viene ligado a este nuevo antisemitismo que propaga la idea de que los judíos inventaron el holocuento (como se le suele llamar al holocausto) para que se les otorgue la tierra de Israel. Además, acompañando a esta idea, le sigue la falacia de que las cifras no concuerdan y, peor aún, el hecho de no poderse comprobar la existencia de los campos de concentración con un fin de exterminio. Las personas que siguen esta corriente utilizan, además, el miedo como fuente de captar la atención, usando los argumentos que utilizó Hitler: “los judíos te van a quitar el trabajo”, “los judíos gobiernan el mundo”, “los judíos son los verdaderos genocidas”, etc.

Por suerte no todo está perdido y aún tenemos tiempo de hacer recapacitar a estas personas. ¿Cómo? Simple: la educación. Porque esta es el arma más poderosa para luchar contra esta corriente que surge nuevamente para propagar la negación y luego, con esta, el olvido. Y, si un pueblo se olvida de su historia, como bien sabemos, está condenada a repetirla.


Fuente de Imagen: tophistorias.com

Eduardo Bronstein
Escritor nocturno, apasionado por la música clásica y el buen cine. Autor del libro “Quince Cuentos de Largas Noches”.
En las redes (Twitter e Instagram): @edubronstein
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