CULTURA

Opinión: ¿Padre de la patria?

En el Perú se ha generalizado la costumbre de llamar «Padre de la patria» al congresista por el solo hecho de serlo. Los medios, el hombre de la calle, los mismos políticos: todos usan el título con soltura y dando por sentado que es correcto. Y se equivocan.

Padre de la patria (Pater patriae decían los romanos) es históricamente el fundador de la nación, un personaje esencial de sus primeras épocas o el líder de las horas más aciagas. En todos los casos, se trata de alguien excepcional que marcó la historia de la nación y no un representante elegido para un mandato limitado (y muchas veces deslucido).

UNOS EJEMPLOS, POR EJEMPLO

Padre de la patria fue Pericles (494-429 a.C.), líder sagaz y sofisticado que hizo de Atenas la ciudad-estado líder entre los griegos y faro de la civilización occidental. Su tiempo se llama «El siglo de Pericles».

Padre de la patria fue Octavio Augusto, primer emperador de Roma   (63 a.C-14 d.C.), heredero de César y vencedor de Marco Antonio (más Cleopatra) cuyo período de expansión y gloria se conoce como «La Pax romana».

Padres de la patria fueron Hancock, Jefferson, Adams, firmantes de la Declaración de Independencia de EE.UU. (1776), sapientísima y modelo de tantas otras.

Padres de la patria fueron José de San Martín (1778-1850) y Simón Bolívar (1783-1830), cada uno en su momento y estilo, libertadores de naciones que incluso adoptaron sus nombres (Bolivia).

Padre de la patria fue Gandhi (1869-1948) líder que consiguió la independencia de la India apelando al diálogo, la concordia y el pacifismo.

Padre de la patria fue sir Winston Churchill (1874-1965) viejo zorro aristocrático que con «Sangre, sudor y lágrimas» mantuvo viva la esperanza del pueblo inglés y lo llevó a la victoria sobre Hitler.

Padre de la patria fue Konrad Adenauer, el primer canciller de Alemania posguerra (1876-1967), que hizo de un país arrasado y desmoralizado la potencia que es hoy.

Padre de la patria fue Nelson Mandela (1918-2013) para una Sudáfrica que, con su aporte, superó siglos de racismo y lo tuvo como primer presidente negro.

Y en un sentido amplio podríamos llamar «Padre de la patria» al integrante de un Congreso Constituyente, precisamente porque una nueva Constitución refunda el Estado.

Con el concepto claro y los ejemplos aún más claros: ¿realmente podemos llamar «Padre (madre) de la patria» a un(a) congresista? Imposible: es un error histórico y cultural, un exceso que debe ser rechazado pues ni el representante es padre ni los ciudadanos merecemos, en nuestra actual situación, tal lamentable paternidad. Tarea para comunicadores, «influencers» y el colegio.

 

Hernán Yamanaka
Lector obsesivo, conversador impenitente. Estudió educación, filosofía y teología.
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