CULTURA

Opinión: Los Igbo en “Todo se desmorona”

Como les comenté en mi entrega anterior, la literatura es una fuente del quehacer histórico; nos permite tener un panorama del desarrollo de la vida de una sociedad en sus distintos ámbitos: económico, religioso, entre otros. En este post quiero centrarme en las costumbres de la Tribu Igbo, etnia aborigen principal en Nigeria, expuesta por Chinua Achebe en su obra “Todo se desmorona” Antes debo advertirles, queridos lectores, que no olviden que pese a ser un retrato de la sociedad Igbo, el libro no deja de ser una ficción histórica.

Para esto, expondré cuatro puntos centrales que Achebe quiere mostrarnos, siendo el primero de ellos la ley y la justicia en la tribu Igbo. Achebe nos cuenta el caso de una disputa entre dos esposos, la cual fue resuelta por nueve jueces vestidos de espíritus, sentenciando a la esposa a volver al lado de su marido, y al marido a pedirle disculpas a ella y a sus cuñados por los golpes que le dio a ella. Además, nos expone sobre el intercambio de vidas: una tribu aledaña mató a la mujer de un Igbo, y la tribu exigió la entrega de un joven y una virgen, para así evitar la guerra. La tribu asesina, temerosa de la ferocidad de los Igbo, accedió a esta petición. Y también nos cuenta cómo se decidió que el protagonista del libro, Okonkwo, fuera exiliado de la tribu por siete años, debido a que dio muerte –accidentalmente- a un miembro de su misma tribu. Los espíritus lo habían decidido así.

Otro aspecto a tomar en cuenta son las creencias religiosas que posee esta Tribu, las cuales están íntimamente ligadas a los espíritus, además de  tener un lugar reservado para las almas oscuras y aquellas personas que podrían traer desgracias: el bosque maligno. Los dioses y espíritus se manifiestan a través de las profetizas, y ellas son las encargadas de llevar a cabo la voluntad divina, sea exigiendo sacrificios, vaticinando desgracias o relevando el futuro de alguna persona.

El tercer aspecto relevante es la etiqueta y costumbres sociales que el pueblo Igbo tenía, tales como las negociaciones del precio de una novia, o la pequeña ceremonia que se hace cuando se recibe una visita: después de realizar una pequeña oración, se parte una nuez de kola y se reparte entre los invitados, deseándoles lo mejor.

El último aspecto a tratar es la organización familiar, la cual está basada en el género y las generaciones. Un hombre puede tener varias esposas, dependiendo del número de títulos que posea en la tribu. Los hijos pequeños apoyan a sus padres en lo que puedan (las mujeres son entrenadas para ser buenas esposas y los varones a ser buenos esposos), las mujeres cosechan granos suaves y atienden la casa, mientras que los hombres cosechan batatas para proveer a su familia.

Como podemos podido analizar en estas breves líneas, Chinua Achebe retrata a la nación Igbo como un pueblo ordenado, con unas costumbres y jerarquías definidas, además  de un derecho consuetudinario y regido por preceptos religiosos. Así eran las cosas antes de que se desmoronaran, antes del dominio inglés, tema que trataré en mi siguiente post. La literatura es un testigo poderoso del acontecer histórico, es una herramienta cercana que nos permite conocer algunas realidades lejanas a nosotros, siempre con la cautela que nos debe acompañar en este tipo de fuente histórica.


Fuente de imagen: study.com

Alfonso Lip
Estudiante de Derecho de la Universidad de Piura (UDEP) y egresado de el programa de Artes Liberales con Mención en Historia por la misma Casa de Estudios. Actualmente es director de contenido y vicepresidente de la Revista de Estudiantes de Derecho “Ita Ius Esto”
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