CULTURA

Opinión: La vida es un Huaco

Siendo la Historia del Arte no uno de mis fuertes, sentí la necesidad de dedicar esta columna a una cultura que floreció en el lugar que me vio nacer: Chiclayo (tierra no solo del cabrito norteño o del King Kong, sino de innumerables tesoros y riquezas culturales). Los Moches, hijos de Ai-apaec, son los sujetos de esta semana.


huaco

Cerámica “las fases de la vida: el parto”, una etapa de la vida (Fuente: Google Images)


Los mochicas fueron los grandes ceramistas del periodo preincaico, logrando dotar a sus creaciones de una vitalidad única, no solo plasmando divinidades antropomorfas y leyendas, sino también reflejando su vida diaria: las etapas de su vida, sus quehaceres económicos, la flora y fauna que los rodea, entre otros.

La cerámica Moche, principalmente los “huacos” Moches (vasijas cerradas, de cuerpo globular o escultórico, base plana y con un gollete tubular en forma de asa estribo),  es, de todas las culturas peruanas, la más realista y expresiva, y tenía como función servir de ofrendas en los templos y plataformas funerarias y,  dada la calidad estética y temática de su innumerable producción, ésta se ha convertido en el mejor espejo de su vida cotidiana y espiritual.

Un ceramio que decidí trabajar es el conocido como “el parto”, correspondiente a la primera fase de la vida para la cosmovisión Mochica; es necesario mencionar que en los ceramios de la cultura Mochica, se representan las diversas fases de la vida de todo hombre, las cuales para esta cultura son ocho: engendramiento,parto, lactancia, niñez, juventud, adultez, ancianidad y anunciadores de la muerte.

La embarazada protagonista del huaco está desnuda y es de contextura gruesa, de grandes pechos y caderas (es el fenotipo de la mujer mochica: no eran de gran estatura ni de una contextura esbelta, pues las caderas significaban que la mujer podría tener más hijos y resistir más los partos que una mujer sin estos atributos).

Esta etapa es la tercera del ciclo de la vida de los moche, y es importante, pues con el parto se tienen nuevos herederos en el poder (en el caso de los nobles), más mano de obra (en el caso de la población agricultora, pescadora) o un sucesor en cuanto técnicas artísticas (en el caso de artesanos, ceramistas, entre otros).

Considero, también, al parto como la contraposición a la muerte, pues en el primero el ser ingresa a la vida humana propiamente dicha (se relaciona con su misma especie), mientras que en el segundo el ser humano rompe contacto con el mundo terrenal y pasa a un plano diferente, en donde mantiene sus prerrogativas y obligaciones. Por esto, creo que el parto, para los mochicas, es algo más que un mero hecho físico que merece ser retratado, y pasa a ser uno cargado de significados y simbolismos, que se encadena como el verdadero principio de la vida humana propiamente dicha en su sociedad.

La importancia de los huacos como fuente histórica es a su vez innegable: nos permiten ser testigos del quehacer diario de una comunidad, sus costumbres y su modo de ser; es la viva expresión de la frase “una imagen vale más que mil palabras”. La cerámica y las artes plásticas en general, vencen el viejo paradigma de la escritura como fuente primordial.


Fuente de Imagen: www.andina.com.pe

Alfonso Lip
Estudiante de Derecho de la Universidad de Piura (UDEP) y egresado de el programa de Artes Liberales con Mención en Historia por la misma Casa de Estudios. Actualmente es director de contenido y vicepresidente de la Revista de Estudiantes de Derecho “Ita Ius Esto”
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