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Musas: un homenaje a Natalia Lafourcade

Natalia Lafourcade acaba de sacar la segunda parte de su proyecto tributo a la música latinoamericana, Musas, que consta de dos volúmenes que integran canciones tanto suyas como de compositoras reconocidas que han influenciado su visión y han inspirado su carrera artística. Entre ellas Chavela Vargas, Violeta Parra, Simón Díaz, el peruano Augusto Polo Campos y la bailarina Rocío Sagaón. Si bien no es la primera vez que hace un homenaje a un compositor latinoamericano, este trabajo es una nueva evidencia de la autenticidad de Natalia y lo difícil que resulta categorizarla.

 

Su autenticidad ha estado presente en toda su carrera a través de un impulso constante por explorar y desarrollarse como artista, bajo propuestas distintas y en papel poco complementarias. Cada disco para ella ha sido motivo de experimentación y de una búsqueda llevada por lo que la mueve y la hace sentir real. Se inició en el año 2002 con temas como “En el 2000” y “Busco un problema” que la posicionaron como la nueva artista pop en la línea de su contemporánea Nelly Furtado. Sin embargo, rápidamente Natalia se distanció de esa etiqueta en discos como Casa, propuesta de rock junto a su banda La Forquetina; luego con Las 4 estaciones del amor, EP instrumental de corte orquestal; y por último con HU HU HU, donde demuestra su amplio repertorio de influencias. Después, su motivación por seguir explorando la llevó a su primer homenaje, esta vez a la música del bolerista chileno Agustín Lara, gracias a la colaboración de varios artistas internacionales.

 

El 2015 fue el año de mayor éxito para Natalia. Su álbum Hasta la raíz, un disco muy personal en el que lidia con el duelo de una relación pasada, ganó cinco premios en los Grammy Latinos y uno en los Grammy Awards, lo que le significó fama mundial. En adelante, sin apalancarse del éxito, nuevamente Natalia destruyó las expectativas y empezó a trabajar con Los Macorinos (dúo conformado por Miguel Peña y Juan Carlos Allende) en lo que sería el primer volumen de Musas. Un disco que en apariencia quita el foco de ella para centrarse en reelaborar temas tradicionales del cancionero latinoamericano, pero que ciertamente termina diciendo más sobre su mirada y su sensibilidad como artista.
El éxito para Natalia no ha significado ceder ante la cómoda fórmula de la repetición ni mucho menos al abandono. Es, más bien, la posibilidad de seguir buscando lo que la hace sentir realizada. Gran parte de su carrera ha estado guiada por este principio y, en este sentido, Musas lo confirma. Más que ser un disco tradicional por sus canciones, es un disco tradicional de Natalia Lafourcade. Es por eso que su público la sigue a donde va y se ha convertido en una musa para América Latina.

Andres Blume
Comunicador de la PUCP y a veces músico. Este es un espacio para hablar de algunos de mis intereses sobre música. Síganme también en @woweezoey.
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