CULTURA

Reseña:“Breve historia de la filosofía islámica” de Ernest Yassine

Papel en Blanco

 

Almuzara, 2018. 138 pp.

No recuerdo haber recibido durante el pregrado inducción alguna a escuela de pensamiento ajena al canon europeo. Incluso para una disciplina que se precia de pensar el país, apenas y alguna somera mención a la producción sociológica peruana asomaba de vez en cuando en las disertaciones docentes. Lo que sé, pues, vino acicateado por el motor de mi curiosidad que, aunque voraz, poco logró en el afán de zafarse de las narrativas circulares y deudoras al vínculo primero con las tradiciones francesa y alemana. En menor medida la estadounidense.

Habida cuenta de lo anterior, el libro de Ernest Yassine atrajo mi interés por lo que estimé, podría resultar un primer acercamiento a un tema que confieso, ignoro. Establecido el puente, pensaba, sería sencillo cruzarlo ida y vuelta, sin problema y a mis anchas. Lamentablemente esto no ocurrió y mi experiencia lectora terminó asemejándose más a un retorno a Ítaca. Es decir, un largo y tortuoso suplicio.

Ernest Yassine Bendriss es un filósofo francés que ha dedicado su vida a la difusión histórica con un particular interés en las religiones del Oriente Medio. En efecto, el breve perfil incluido en una de las solapas del volumen que nos convoca señala la publicación de dos títulos anteriores. Ambos de corte similar y rasgos compartidos. Me refiero a “Breve historia del islam” y “Breve historia del budismo”. Yassine es, entonces, un especialista en la materia y su probada solvencia queda expresada en el manejo erudito de las varias tendencias y pensadores afines a la falsafa desde Al-Kindi hasta Miskawayh.

Pero la que es su principal fortaleza es también su punto más flaco. Las páginas de su “Breve historia…” están atiborradas de nombres, fechas y apuntes históricos que dificultan la comprensión global del proceso filosófico. Más aún, lo que podría haber sido una inmersión detallada a las formas de razonar del pensamiento islámico terminan siendo un apretado compendio de personajes y circunstancias.

El entusiasmo de Yassine lo conduce a desarrollar una crónica de sucesos que a lo más se acerca a un esbozo de epistemología islámica antes que a una exploración de las ideas propiamente dicha. Y digo epistemología dada la que parece ser la principal preocupación del autor: una descripción de las circunstancias políticas, culturales e ideológicas que encauzan el acto de razonar. Aunque ello tampoco llega materializarse dada la fragmentación del texto y la acumulación o mejor dicho, superposición de datos.  El resultado de esta empresa es un mosaico multiforme. Ambicioso en su planteamiento pero irregular en su resultado.

La fragmentación atraviesa también la estructura del libro. Uno tras otro se suceden dieciocho capítulos que abordan conceptos y personalidades diversas de la filosofía islámica. El tratamiento de cada uno es bastante acotado, aunque abundante en referencias a disputas intelectuales, eventos políticos o a lo que cada uno bebe de otras tradiciones. Así, en lugar de constituir un corpus orgánico con una argumentación integral que bebe del diálogo de sus partes, cada acápite se lee solo autorreferencialmente. O en otras palabras, no existe o no logro identificar un hilo conductor que me haga pensar en una historia común o un proceso compartido. Al menos no explícitamente. En su lugar, veo más bien una antología de ensayos muy bien documentados aunque deficientemente desarrollados.

Paradoja. Frente a esa ausencia de articulación entre las partes del texto, crece con el pasar de las páginas la sensación de habernos perdido de algo antes de aventurarnos a revisar el volumen. La abrumadora erudición de Yassine pareciera exigirnos una aproximación previa a estos afanes, quizá lecturas que nos ayuden a contextualizar su “b¿Breve historia…” y todo el vasto universo de referencias que maneja.

Es solo corazonada, pero pareciera que esta “Breve historia…” debiera leerse con una o ambas publicaciones anteriores. De ser el caso, este diálogo invisible que prefigura una trilogía podría explicar por qué Yassine se esfuerza tanto por contextualizar sus ideas y establecer vínculos con las religiones mencionadas a veces forzosamente. Ello puede entenderse en la medida que el pensamiento islámico se ha desarrollado siempre en diálogo con lo divino a través del Corán. Sin embargo, debiera haber sido este un esfuerzo por sintetizar sus hallazgos en un solo volumen que establezca los puentes necesarios para una comprensión sistémica. Lamentablemente ello no ocurre y yo no pude sortear el abismo que me separa de la falsafa.

 

 

 

Raúl Alvarez
Sociólogo. Casi treintón y con no mucha fe en el futuro.
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