CULTURA

Opinión: Las mujeres no somos tan importantes

Sin Embargo

2017

JUNIO

Carlos Ovalle es condenado a cadena perpetua, por fin. Abusó sexualmente de su sobrina durante 5 años. Él tiene 40, ella tan solo 10; sin embargo, asegura que todas las relaciones sexuales fueron con el consentimiento de la niña. Porque aparentemente vivimos en una sociedad en donde sin haber entrado a la pubertad puedes tomar decisiones sobre tus parejas sexuales.

Cinco años sin denuncias, cinco años donde no fuimos tan importantes.

JULIO

Lima. Simeona fue encontrada muerta en su casa, estaba desnuda y tenía varios golpes en el cuerpo. En una de las paredes, escrito en sangre: “No debiste dejarme. Te amo, perdóname”.

Arequipa. Abdón Soto aprovechó que su esposa salió de casa, y violó a su hijastra de 3 años y 8 meses. Una bebé. Luego, la asfixió y la mató. El fiscal pidió al estado 10 meses de prisión preventiva, mientras se realizan las investigaciones.

Porque la justicia para esa niña puede esperar unos meses cuando no somos tan importantes.

Rosa fue asesinada por su esposo, Agustín Quispe. Ella le reclamó por llegar en la madrugada en estado de ebriedad excesiva. La linchó con una comba de acero, en el cuarto que compartían. Se fugó y la dejó tirada en la cama llena de sangre. Rosa fue encontrada por la hija de ambos.

No estamos seguras ni en nuestra propia casa, porque no somos tan importantes.

AGOSTO

Lima. Una niña de 11 años es asesinada de un balazo en un hostal. El encargado del lugar no tenía por costumbre registrar a sus huéspedes, ni siquiera cuando se trata de un pata “mayor” entrando con casi una cría en el brazo. La encontraron solo con el calzón puesto. Nadie en el hostal escuchó un balazo. Qué raro, ¿no?

Juliaca. Cinco chibolos violan a una amiga suya. Cinco, uno tras otro, sin asco, riendo y celebrando. La chiquita tiene 15 años. Estaba borracha, inconsciente, está claro que no pudo consentir. Pero ahora su cuerpo es de todos, de los cinco y de toda la gente que vio la transmisión en vivo en Facebook de su barrabasada.

“Acá a la jerma que está debajo de la cama, la sacamos y la violamos (…), si sigue prendida, la matamos y la botamos en Capachica”. Sabemos que son amigos porque ella se despierta y empieza a llorar, está desnuda en una cama rodeada de chicos que ella reconoce, en los que ella confiaba. “Te vas a acordar de mí, negro”, grita entre lágrimas, y ninguno se inmuta. Todos ríen.

Ríen porque no somos tan importantes.

¿Necesitas más?

Una niña de 10 años salió embarazada, la violó su tío. Una recepcionista fue violada en Manchay por un pata que ya tenía una denuncia por agresión sexual en su historial, pero quedó impune. En Lima, una mujer fue tirada del quinto piso por su novio, después de una pelea. Otra murió por una discusión de celos. Una más fue brutalmente golpeada por ir a una fiesta.

Todo esto solo en esta semana. En el Perú.

Hasta junio de este año, se han registrado 59 feminicidios[1], son 11% más que el año pasado. Y seguimos contando.

Todos los días nos despertamos con una noticia nueva y una compañera menos. La situación es brutal y alarmantemente ignorada. Nos ahogamos en cosas frívolas que son más atractivas, y menos amenazantes. Porque es más fácil no pensar en que podrías ser la siguiente.

A un año de la marcha #NiUnaMenos, de los selfies con las amigas, de los trending hashtags #TocanAUnaTocanATodas, aún nos gritan, nos golpean, nos violan. Aún nos queman vivas, nos asfixian y acuchillan. Aún nos matan.

Porque las mujeres hoy no somos tan importantes. Pero ya es hora de que lo seamos, ¿no crees?


[1] Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables
Andrea Galup
Psicóloga de profesión, rubia natural desde los quince y feminista hasta los huesos. Aún no conoce un gato que no quiera adoptar, un libro que no quiera leer, o un trapo que no quiera comprar #shopaholicenrecuperación.
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