CULTURA

[Entrevista] Paco Caparó: “Lo que realmente vale es cómo llevas la trayectoria”

Pocos sabrán los retos que el teatro independiente atraviesa. Desde el corto presupuesto hasta la dificultad para conseguir espacios, las pequeñas productoras tienen buscar formas alternativas para que sus obras sean fructíferas. El director y actor Paco Caparó nos da una mirada distinta con respecto al tema. Hace unos meses, se presentaba en el Club del Teatro la obra “Cita a ciegas”, protagonizada por él msmo. Esta narraba un episodio particular en la vida del famoso escritor argentino Jorge Luis Borges, y cómo su ceguera lo lleva a reflexionar sobre cada situación cotidiana. Así, junto a un guion maravilloso -que hasta nos hace llorar- y actores de primera, se desenvuelve esta trágica pero pasional historia en donde los encuentros y desencuentros amorosos juegan un papel fundamental. Después de haber tenido la oportunidad de verla dos veces, decidí averiguar un poco más. En sus años colegiales, Paco estudió en el colegio Antonio Raimondi y cuando se graduó, le dio un giro total a su vida para dedicarse a la actuación. Pero a él nunca le interesó el gran teatro como el que se produce en Broadway y se comercializa a morir, él siempre quiso hacer algo diferente para un público más selecto, un teatro que invite a la reflexión y demuestre que lo pequeño también promete. Es así como se inserta en el mundo del teatro independiente, aquel que pretende -en algún momento- alcanzar a las grandes productoras; pero no porque le interese la fama y la fortuna, sino porque posee tanta riqueza como un musical neoyorquino. El día de la última función, llegué un poco más temprano de lo habitual, ingresé por la puerta trasera y me senté en una butaca esperando a que me hagan pasar. Paco me recibió con una amplia sonrisa y, después de agradecerme por estar ahí, dimos inicio a la conversación.

 ¿Cómo es que llegas a producir teatro?

Bueno, antes que director, yo soy actor, he estudiado aquí en el Club del teatro, esta ha sido mi escuela.  Hace aproximadamente 30 años que ingresé, el club recién tenía unos años en Miraflores. El clima siempre fue bastante familiar, no había jerarquías y la relación con nuestros profesores era totalmente horizontal, había respeto mutuo total. He llevado talleres diversos, de voces, de expresión corporal con Franklin Dávalos, Pilar Núñez, en fin. Incluso han pasado por aquí actores que hoy en día son muy reconocidos como Carlos Alcántara, Johana San Miguel, Gisela Valcárcel, hasta Susy Díaz imagínate. Luego me di cuenta de que la triste realidad era que uno tenía que buscar la forma de hacer teatro porque eso de que te va a llamar tal o tal persona es una mentira. Hay que estar o muy conectado o tienes que ser alumno de ellos, y en general, es muy complejo porque es gente con mucho cartel. Y tampoco era el teatro que a mí me interesaba hacer, a mí me interesaba un poco más las cosas que me ocurren en el día a día, desde las vivencias en las calles, el abuso contra la mujer, las desigualdades sociales, eran temas que me llamaban y me gustaba pensar en cómo llevarlos al escenario. Entonces a partir de ahí es que empezamos a trabajar con amigos cercanos, formamos un grupo y trabajamos un par de obras. Ese grupo se deshizo, como muchos en Lima, al poco tiempo; es muy difícil que existan grupos de teatro, casi no existen. Y fue hace unos años que formamos un grupo con otros amigos y estamos intentando hacer este trabajo. Hay que tener un poco de crítica social porque tampoco es una cosa que sea panfletaria, intentamos que sea algo más artístico, siempre buscamos transmitir un mensaje más profundo. Y este teatro independiente se realiza pues en base a puro esfuerzo, no tenemos el apoyo de poderosos bancos o grandes empresas, todo lo tenemos que hacer por nuestros propios medios. Por ejemplo, hacemos polladas, tonos pro-fondos, cuyadas, rifas, etc., para poder presentar lo que queremos y que salga lo mejor posible.

 

Y además del presupuesto como bien mencionas, ¿cuáles considerarías que son las principales diferencias entre el teatro independiente y las grandes producciones?

Upa, bueno de hecho el principal es el presupuesto, es gigantesco. Hay obras que se producen en Lima por 50 mil dólares y los actores reciben un sueldo fijo. Yo, con 10 mil soles puedo producir tres o cuatro obras. Las diferencias son también que uno tiene que buscarse su propio espacio. Es muy difícil encontrar una sala de teatro y eso es algo que también les recomiendo mucho a los jóvenes y sobre todo a mis alumnos: si quieren hacer teatro, empiecen a buscar lugares, casas, calles, pedir permiso a la municipalidad y hacer escenas en una plaza; estar esperanzado en que vas a conseguir una sala importante es muy muy complicado, por no decir imposible, aunque ahora hay mucha más apertura. Los grupos independientes pueden postular, por ejemplo, a la Ricardo Palma, o a la Alianza Francesa que antes eran muy difíciles de acceder.  Hay que moverse mucho y buscar oportunidades por nuestros propios medios, nadie va a venir a salvarnos.

 Con todo esto, ¿qué esperas del teatro independiente en el Perú a un futuro? ¿Cuáles son tus proyecciones?

Es una pregunta muy interesante, porque a veces soy muy pesimista en eso. Los alumnos que tengo aquí en el club, por ejemplo, que están ahorita en tercer año, antes hacían obras mucho más clásicas, cotidianas, y ahora les digo que hay que producir más teatro de imágenes, de cuerpo, crear el propio texto. Eso es un poco lo que intento meterles en la cabeza a los chicos. Eso de buscar EL texto maravilloso que cae en mis manos es bien difícil, hay muchas productoras ahora en Lima que traen éxitos mundiales, que han ganado premios importantes como los Tony y en verdad son carísimas, tienen que pagar por derechos de autor y eso. Lo que yo les digo a mis alumnos siempre es: “ustedes no van a poder hacer eso, creen su propio lenguaje, creen su propio teatro, escriban de lo que los mueve, de lo que los emociona”. En ese sentido, yo siento que el teatro va a seguir siendo muy dividido, hay una separación muy clara entre el teatro de mucho presupuesto y el teatro de poco presupuesto. Y este último no puede ser llamado “pobre”, hay muchos que confunden el teatro “pobre” porque armo con dos cubos mi obra, y eso no es pobreza, es dejadez. Nosotros estamos en la obligación de competir con el teatro grande con nuestra propia inteligencia, con nuestro talento y con nuestra suerte. Tenemos que intentar ponernos de igual a igual. Si ellos montan una obra importantísima de Shakespeare, tal vez nosotros no podremos hacerlo como quisiéramos con togas y carruajes, pero a lo mejor podemos hacerla buscándole subtexto a esa trama y mostrar un poco de lo que en verdad quisiéramos mostrar; encontrar la manera de cómo llevar la esencia del escritor a nuestro contexto actual.  Yo creo que todavía va a haber una marcada diferencia, y creo también que el teatro independiente va a tener que unirse a la fuerza porque si no nos unimos vamos a terminar siendo eclipsados totalmente del panorama teatral.

Como mencionaste antes, siempre hay ese prejuicio de que mientras más cara sea la producción, mayor calidad.

Si pues, así es. Es igual que los blockbusters que vienen de Hollywood. Es lo mismo que pasa en el cine. La gente le presta más atención a las películas que llegan con 200 millones de dólares invertidos y el cine independiente, como en todo el mundo, tiene que buscarse su propio mercado, ir a pequeños festivales que prácticamente son desconocidos, y son muy pocas las que llegan a estrenarse en carteleras importantes. Prácticamente nadie nota este tipo de producciones, pasan desapercibidas. Todo es cuestión de fuerza y unión para intentar protegernos y apoyarnos entre nosotros, y hacer una especia de trabajo grupal que nos permita conectarnos. Es fundamental que nosotros mismos empecemos a desligarnos de ese prejuicio y concienticemos a las personas que conforman nuestro entorno de que se pueden lograr cosas grandes con poco, así paso a paso vamos a poder cambiar la situación.

Entonces, ¿cuál sería el valor agregado que tú le darías al teatro independiente para que la gente le dé una oportunidad y se quite esa idea de que el dinero influye en los contenidos?

Creo que lo principal que tiene el teatro independiente, y eso lo digo sin ninguna duda, es riesgo. Este teatro arriesga a presentar tal vez un espectáculo que pueda no ser de consumo masivo, un producto donde a lo mejor la gente va a demorar un poco en darse cuenta de qué trata, ya sea con pintura, con cuerpos, con música, en vivo, muchas cosas que tienen que ver con la imaginación. Tenemos que trabajar el doble, no podemos pagarles un sueldo a los actores, no podemos pagarles un ensayo, a mí tampoco me interesa trabajar con gente que está en televisión (risas), no puedo arriesgar mi producción para contratar a una estrella de ese nivel.  Pero sí trabajamos con gente comprometida, y eso es básico. Lo que tiene que aprender el teatro independiente en los próximos años es que trabajar con poco presupuesto no quiere decir trabajar de misio, a la mala. Requiere de mucho pero mucho esfuerzo y dedicación. De hecho, si la gente le diera más oportunidad, estoy seguro que la acogida sería tremenda porque lo que ofrece el teatro independiente es una invitación a la reflexión. He tenido oportunidad de participar en un par de obras cuyos guiones son realmente profundos, como esta última “Cita a ciegas”. Las líneas están perfectamente enlazadas y de verdad que te llevan a pensar un montón. Son de ese tipo de cosas que te dejan dándole vueltas al asunto por horas de horas, aparte de ser súper emotiva y tener una historia preciosa.

 

Finalmente, ¿qué mensaje les mandarías a los grandes productores de teatro?

(Risas) En verdad no hay mucho que decirles, cada uno hace su chamba. Solo les diría que nosotros, los que trabajamos en teatro independiente, no nos sentimos para nada opacados, no les tenemos miedo, porque sabemos manejar nuestros recursos y sabemos cómo encaminarnos bien. Claro que todo siempre y cuando se respeten los límites que esto implica. Como te decía antes, no vamos a dejar que nos eclipsen porque si hay algo que tenemos – y que estoy seguro existe en todos lados- es pasión y compromiso, con esas dos cositas se puede lograr de todo. Y no solo aplica para la gente del teatro, en general va para cualquier profesional: no importa que empieces en pequeño, lo que realmente vale es cómo llevas la trayectoria. No se trata de empezar y ya visualizarte en la cima del mundo, hay que saber aceptar el camino que nos toque recorrer y tener mucha paciencia porque nadie nace teniéndolo todo, ni a nadie tampoco le caen las cosas del cielo de la noche a la mañana.

 

María Paula Regalado
Estudiante de Comunicaciones en la Universidad de Lima. Habladora hasta los huesos y escritora de nacimiento. Vivir para el arte y arte para vivir. Autora del blog Todas Nuestras Estrellas.
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