CULTURA

Entrevista a Ana Lucía Negri: La búsqueda de lo invisible

©Ana Lucía Negri Bentín

Una Sospecha Remota es la primera muestra individual de Ana Lucía Negri. En un esfuerzo por buscar signos de lo invisible, Ana Lucía hace notar todo aquello que la mayoría pasa por desapercibido. La artista nos recuerda que la fotografía es sólo una herramienta para contar lo que el fotógrafo quiere.

En esta exposición nos invita a sospechar sobre las imágenes a través de los recuerdos propios del que la observa y a darles un nuevo significado a través de nuestra memoria.

©Ana Lucía Negri Bentín

Una Sospecha Remota es tu primera muestra individual en Perú. ¿Por qué ese nombre?

Estaba buscando un nombre que sirva como de manual pero que al mismo tiempo sea poético y tal vez cotidiano. Que sirva de manual para proponer una forma de cómo observar la muestra. La idea de esta exposición es que te pares frente a una imagen e intentes descifrar qué está pasando, y que al recurrir a una memoria tuya ya no se esté hablando más de ese lugar en la imagen, sino de un recuerdo tuyo, de un proceso mental que no tiene palabras.

Carlo Trivelli, el curador de la exposición, me habló del término acuñado por uno de los padres de la semiótica: la abducción. Te leo un poquito. Desarrolla la idea de que “la interpretación de los signos se caracteriza por el hecho de no asumir que los signos están ya dados, sino que son producto de un proceso de razonamiento, una inferencia o conjetura que uno hace a partir de un estado de cosas determinado… y es su forma de explicar el razonamiento científico, la creación de hipótesis, que él describe como la actividad creativa frente a una situación inesperada o sorpresiva, que escapa a nuestra comprensión”

Una sospecha remota. Sospechar algo, tratar de entender algo, que no es necesariamente la respuesta correcta porque es extraño, pero que es posible.

©Ana Lucía Negri Bentín

Este proyecto es sobre la búsqueda de lo invisible después de la muerte. ¿Por qué quieres hablar sobre este tema?

 

Porque para mi la muerte y el inconsciente tienen una relación muy cercana. Yo hago un paralelo entre ambos. El inconsciente me intriga día a día y creo que todo mi arte siempre va a tratar de alguna manera sobre eso.

Me incliné a hacer este proyecto por mi relación cercana con lo desconocido, con lo que me intriga de lo desconocido. Todo nació a partir de la muerte de mi abuela con la que me comencé a cuestionar muchas cosas. Me parecía imposible que esta persona se fuera a morir y luego desaparecer, y que al mismo tiempo se quedara presente y viva en mi memoria. Fue ahí que comencé a investigar este tema de los signos y a crear esta especie de sistema para yo poder jugar – de repente para calmarme con respuestas – y a la vez jugar con el mundo buscando huellas humanas que resultan inexplicables cuando las veo. Yo llevo una camarita conmigo y fotografío eso. Eso es lo que me movió a juntar todo esto en un proyecto.

Cuando se habla de la muerte se puede hablar también de la memoria. ¿Qué tan importantes son para ti las imágenes para recordar?

Las imágenes que yo propongo son imágenes que probablemente no hayas como espectador presenciado pero te van a llevar a un lugar recurrente dentro de tu memoria. Esa es mi idea: que te resulten entre familiares y poco familiares a la vez. Es lo que te pasa un poco con los sueños, tu dices: “el sueño se desarrollaba en la casa de mi abuela”, pero no era físicamente la casa de la abuela, sino solo la noción o “título” del lugar. no parecía la casa de mi abuela, aunque tu sabías que era un día en el que estabas en la casa de tu abuela. Ese juego en que uno adjudica etiquetas a los lugares que no necesariamente coinciden con la realidad que uno está viendo. Es confuso al igual que un sueño.

No es importante recordar la imagen en sí, pero sí el efecto que puede producir una imagen cuando tu la observas.

Ahora, creo que tu pregunta es más general sobre cuán importante es la fotografía en la memoria y ese es un tema que yo no estoy tocando en este proyecto y que entra a tallar con otros temas que como cuán reales son las fotografías, que ha sido muy discutido y que para mí, honestamente, no es relevante. Me parece que la fotografía sí tiene ese poder de hacerte pensar que estás viendo la realidad porque, por ejemplo, no es la pintura. En la pintura el espectador tiene claro que está viendo una creación del artista, mientras que cuando mira una fotografía muchas veces se olvida que hay una persona viéndote hacer eso, y que en realidad esa no es la realidad, es un pedacito de la realidad. Si yo te enseño una foto grande o si yo te enseño un pedacito (o “crop”) de una foto vas a ver dos cosas completamente distintas y siguen siendo realidad pero, al mismo tiempo, en la realidad tu no hubieras podido ver ese pedacito.

En todo caso mi fotografía trata de hacer otras cosas y de justamente hacerte acordar que estás viendo una fotografía, que estás viendo la mano del fotógrafo. Me pasa muchas veces que dejo en mis fotos rastros de – yo tomo fotos con rollo – y a la hora de escanearlas escaneas pelos, polvo, y cochinada. Y muchas veces no quiero sacar toda esa cochinada porque es como una interferencia. Es poner una interferencia entre la realidad y el espectador: evidenciar la foto y la materia. En realidad tu pregunta sí tiene mucho sentido porque creo justamente para mí sí es relevante la realidad de la fotografía. Me parece que es importante hacer notar que no es la realidad.

©Ana Lucía Negri Bentín

Son también escenas en las que generalmente no nos fijamos. Dos basureros en una esquina, una ventana cualquiera: darle importancia a lo que no pareciera tenerla. Hay un esfuerzo por notar lo que ya no se nota. ¿Por qué?

Me lo estás haciendo notar y es completamente verdad. Me interesan las cosas que pasan inadvertidas. Es como si un pequeño niño en mí dijera: estas personas / cosas que están ahí tiraditas porque alguien las acumuló en este pedacito, en este techo, esas pequeñas personitas que son estas cosas, están pidiendo ser vistas. (risas).

No sé cómo decirlo pero es un poco creer que el mundo te habla y esto ya no tiene necesariamente que ver con la muerte o con este proyecto, pero de repente tiene que ver con que soy una persona muy solitaria. Paso mucho tiempo de mi vida sola y creo que comienzas a desarrollar esta cosa de relacionarte, de jugar con las cosas inanimadas y ver cosas graciosas, cosas que me llamen la atención o que me hagan sonreír, que me hagan observar al mundo, ver las pequeñas cosas del mundo.

Creo que mis fotos siempre tienen algo de feo. Siempre buscan algo de patito feo en las cosas. Los basureros, la viruta que era basura, no sé… siempre buscan algo de feo. Cuando recién conocí a mi novio estábamos paseando en una ciudad preciosa, yo llevaba mi cámara y él me decía: no entiendo por qué estamos paseando por esta ciudad hermosa y no tomas fotos, y luego llegamos a donde está la basura de la cuidad y sacas la cámara.

Mis fotos siempre tienen una curiosidad por lo cochino, lo sucio, lo estéticamente no establecido como bonito.

©Ana Lucía Negri Bentín

Claro, lo sucio. Y en esta muestra estás utilizando negativos. Es volver a lo más básico.

Porque me interesa que te des cuenta de que estás mirando una foto. Como cuando uno mira y estás usando este instrumento que es tu ojo, que es exactamente comparable a la cámara. En otra época me acuerdo que estaba completamente obsesionada con la comparación del ojo y la cámara, y de cómo trasladar el ojo mismo a la fotografía. Y en ese momento me pareció que había que volver a lo básico de la fotografía, había que volver al papel, al negativo, que son todos los procesos por los que pasa el ojo: la pupila por la que pasa la luz, la imagen que vemos la recibimos volteada y nuestro ojo y nuestro cerebro la vuelve a voltear para que la entendamos. Me pareció que era importante utilizar una cámara para Evidenciar todo ese proceso de nuestra percepción a través del ojo. Finalmente, es uno de los pocos medios que te lo permite.

Me gusta explorar eso, que la fotografía es fotografía. Me gusta hacerlo notar. Yo no se si lo describiría como volver a lo más básico pero sí, termina siendo lo básico. Termina siendo más honesto. Y me parece que te deja enseñar lo que quieres de una mejor manera y estar más comprometido con lo que estás usando, que es una herramienta.

 

©Ana Lucía Negri Bentín

Las imágenes de esta muestra son una combinación de fotografías que creaste en base a este tema y otras del pasado. ¿Cómo fue el proceso de re-interpretar tu archivo fotográfico?

Fue muy intuitivo una vez que ya había detectado lo que estaba buscando. Hubo una época de mi con la cámara en la cartera de ir descifrando qué es lo que buscaba: estos signos, las cosas hablándome, yo buscando a mi abuela en las nubes. Cuando me di cuenta de esto fui a mi archivo y comencé a reinterpretar estas imágenes en la forma en que había concebido este proyecto.

Y sí, tengo en esta exposición una fotografía de cuando tenía 16 años.  Es una imagen del agua cayendo y el huequito de por donde se va el agua del caño. Esa imagen es de cuando tomaba fotos de lo que hacía a diario, cuando comencé a entender cómo se usaba una cámara. Para mí ahora ver esa foto es una pregunta de… es bien gracioso imaginarse… – voy a revelar lo que pasa por mi cabeza y mis juegos con el mundo cuando estoy sola – comenzar a imaginarte por dónde pasa esa agua y todo ese mundo en el que vive el agua cochina mezclada con jabón y con pelos y esas divagaciones que son también como un juego sobre a dónde nos vamos cuando estamos muertos (risas). Te vas a un lugar donde nadie más nunca supo nada y es ahí mismo donde se va el agua y a donde nunca más la ves pero está.

Yo miraba mi folder de archivos e intuitivamente comencé a sacar unas cincuenta fotos de archivo y después fui eliminando intuitivamente las que no quería. Esa es mi forma de trabajar: dejo que la intuición camine y me haga elegir, y después ver si fue un enamoramiento de un segundo o si persiste al día siguiente, y si le das tiempo para mí es porque algo tiene. Y de ahí comienzo a investigar por qué es que mi intuición la eligió.

No pienso mucho cuando estoy tomando una foto, y tampoco cuando la elijo. Las dejo vivir y ya después me pongo más seria y comienzo a interpretar y ver si funcionan.

Este es un proyecto que comenzó en el 2014 cuando estudiabas el Master en Artes Visuales en Bélgica. ¿Ya está terminado? ¿Crees que todavía está en proceso?

Me he estado preguntando eso porque ayer publiqué mi invitación y estoy utilizando varias fotografías que usé en una muestra en Bruselas. Es una actitud al tomar las fotos. No estoy segura de que esté cerrado.

Antes de que comenzara con esta muestra me encontraba trabajando en un proyecto que no tenía nada que ver con esto. Cuando me enteré que tenía a disposición esta sala pensé que tenía muchas ganas de exponer lo que estoy finalmente mostrando pues es un proyecto que ya tengo trabajado y que solo falta editar para mostrarlo. Pero he estado trabajando en otro que trata el color, la humedad, totalmente otras cosas, y me da esperanzas de que no voy a vivir obsesionada con la búsqueda de lo invisible por el resto de mi vida. (Risas).

©Ana Lucía Negri Bentín

 El sueño es un tema importante en tu trabajo. ¿Siempre lo fue?

Siempre me ha interesado que sea parte de mi trabajo fotográfico. Creo que también coincide con que la fotografía llegó a mi vida en mi adolescencia más intensa a los 16 y de mi comienzo con la psicoterapia. Antes de la adolescencia uno se cuestiona menos, no hay una diferenciación con los papás, y asumes como que las cosas ya están dadas. Y de pronto llega la adolescencia y dices: quién soy yo. Creo que puede ser el momento en el que comencé a definirme y ahora vivo con eso al diario.

Para mí, los sueños que me acuerdo no pasan desapercibidos. Son parte importante del día a continuación. Porque son una revelación de ti, contienen muchos secretos.

Me has hablado del limbo entre la memoria y el olvido, y entre la vida y la muerte, pero mi primera impresión de tu trabajo muestra imágenes oníricas. ¿Hay para ti un vínculo directo entre el sueño, el olvido y la muerte?

Sí. Es para mí uno de los primeros tres vértices más importantes de este proyecto. Tiene que ver con que me cuestiono todo el tiempo sobre este mundo tan inaccesible del que te acuerdas un poquito al día siguiente, o casi nada. Me acuerdo cuando comencé a hacer este proyecto y, probablemente porque estaba sola en Bruselas y viviendo cosas muy intensas, me acordaba más de mis sueños porque tenía el inconsciente más a flor de piel. Me acuerdo que habían personajes que eran recurrentes solamente en mis sueños, o lugares a los que iba repetidamente pero que no existen en la vida real y que no tenía forma de acordármelo bien, y me intriga mucho.

Me intriga exactamente de la misma manera el lugar al que se fue toda el alma de la gente que muere. Es tan incomprensible que puedan existir o seguir existiendo, como que no puedan seguir existiendo. Me parece tan imposible que una persona y su alma se acaben. No puedo simplemente decir se acabó. Tan difícil como la fe, me parece la no fe. Y me intriga. Me intriga el sueño, me intriga tanto como la muerte, y tanto como el olvido. Bueno el olvido tiene que ver con el inconsciente porque en realidad no olvidamos, dentro de nosotros nada se borra.

Y por eso también en esta muestra juego con imágenes recurrentes. En muchas fotos hay un rectángulo negro que se repite sobre diferentes formas. Esa también es parte de mi intención: jugar con el tema de la memoria y de cómo uno va modificando sus recuerdos a causa del olvido.

©Ana Lucía Negri Bentín

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Ana Lucía Negri Bentín es una artista peruana. Estudió Ciencias de la Comunicación y Medios Audiovisuales en la Pontificia Universidad Católica del Perú (Perú) y tiene una Maestría en Artes y Fotografía en Sint-Lukas (Bélgica). Su primera muestra individual Una Sospecha Remota se inaugura el día 9 de agosto en CEDE Galería a las 7.30pm.

 

https://www.analucianegrib.com/

Mariajosé Fernández- Plenge
Bachiller en Comunicación y Medios Audiovisuales. Fotógrafa desde los cinco años (y luego graduada de International Center of Photography). Amante de la cultura visual, los viajes, y el queso.
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