CULTURA

[Entrevista] Almudena Sánchez: “Un escritor tiene que amar el lenguaje por encima de todas las cosas.”

El año pasado el escritor y crítico Alberto Olmos fue el editor del sello Caballo de Troya (cuya magnífico eslogan “Para entrar o salir de la ciudad sitiada”, ya dice mucho de lo que buscan con sus libros)  como parte de su reciente política de invitar a reconocidos autores a seleccionar seis libros para ser publicados durante un año. Y fue así como leí por primera vez el nombre de Almudena Sánchez, una de sus apuestas literarias. Lamentablemente, su libro no llegaba a esta parte del mundo, mientras en paralelo me enteraba por medios como Twitter  que “La acústica de los iglús”  ya iba por la séptima edición en España. Y así pasaron los meses, hasta que revisando el programa de la Feria Internacional de Libro de Lima 2017, buscando el horario de algunas charlas, me topé con su nombre en una mesa sobre el cuento hispanoamericano que se daría cinco días después. Era la única que tendría.Ni corto ni perezoso, le pregunté a una amiga si el libro se hallaba en el stand de Penguin Random House, y sí, milagrosamente lo habían traído. Y ella también empezó a leerlo, confesándome que era un libro que la emocionaba. Y es que si hay algo que logran los relatos de esta joven escritora,es transmitir emociones. Allí están la melancolía de “La señora Smaig”, la tristeza de “Eclipse”, la obsesión de “El arte incrustado” o la extrañeza de “El nadador del Hotel Minerva”.  Leer sus cuentos es una buena manera de salir de los textos comunes y repetitivos, y en el que las atmósferas lo terminan envolviendo a uno por completo. Antes de que partiera a hacer turismo por Lima y Cusco, tuve la grata oportunidad de conversar con ella.

 “Hay algo de lo que nos curamos y pasarán los años y no nos curaremos nunca.” dice el epígrafe de Natalia Ginzburg al inicio de tu libro. Heridas que no terminan de cicatrizar. ¿Cómo concibes estos traumas   en los personajes de tus cuentos? ¿Cómo a pesar de las circunstancias y tantos mensajes de optimismo superficial que hay en el mundo estas cosas son tan profundas que quedan como una marca tanto psicológica como física? Pienso en escenas de tus cuentos como la del padre desapareciendo en las arenas movedizas  o la chica sangrando en medio de un concierto de piano

La cita que mencionas la encontré en “Las pequeñas virtudes”, uno de mis libros favoritos. Es una escritora que admiro y su frase me pareció que resumía bien el libro, y también lo que es la literatura y el arte. Son esas cosas de la que no nos curaremos porque realmente los seres humanos tenemos un vacío interior que está ahí y que hay que reconocer  y aceptar porque hay muchas cosas que no tienen respuesta. Estamos en este mundo tirando para adelante, pero sin saber qué va a pasar, sin saber qué hay después, sin saber casi nada, y bueno, la vida también tiene su encanto por eso ¿no? Por el miedo a vivir y por la excitación que supone no saber qué es lo que nos va a pasar. Entonces esa cita de Natalia Ginzburg está por eso. Yo creo que mis personajes son personajes heridos que aceptan que tienen una herida y a veces lo toman con humor para sobrevivir. Yo creo que el humor es un arma que puedes utilizar para sobrevivir a distintas situaciones. Y a veces se lo toman con resignación, como “esto es lo que soy” y entonces así tengo que ser. Otras veces son personajes que huyen mucho. En el libro son personajes que escapan porque no se sienten a gusto en ningún sitio. Esa idea de no estar bien en ninguna parte e intentar buscar tu refugio o una puerta de escape.

Como escapar de la imposición de roles

Claro, también. Este libro tiene mucho de desobediencia. Los mismos personajes se dan cuenta que no encajan en un mundo no hecho para ellos.Yo he intentado hacer personajes humanos con todo lo que ello implica. Personajes que tengan momentos de tristeza,  alegría,  melancolía y de ternura. Yo creo que todas esas texturas configuran lo que es el ser humano y mis personajes van por ahí. He intentado acercarme lo máximo posible una textura humana.

Eso me lleva al trabajo de las imágenes. En tus relatos dedicas especial atención a las atmósferas . ¿Cómo es ese proceso? ¿Qué es lo que más valoras de ello?

Las atmósferas para mí son muy importante. Tengo un referente cinematográfico que es David Lynch,  un director que básicamente se centra en la atmósfera para brindarte una sensación o un sentimiento. Los personajes están desdibujados y tú entras en un terreno extraño. A mí eso es lo que más me interesa de la literatura. De hecho, estoy tan obsesionada con las atmósferas que gustaría escribir un cuento que solo fuese atmósfera  pero es muy difícil (risas). Creo que la atmósfera puede ser más que un personaje. Puede ser más potente. Este es un libro totalmente atmosférico, de sensaciones. Es un libro como para experimentar una emoción. No es para entender una historia ni entretenerse con un personaje ni seguir una trama. Es un libro de más punzadas emocionales.

En “La acústica de los iglús” las protagonistas son en su mayoría adolescentes, jóvenes con emociones desbordadas y una pasión sin un rumbo fijo, lo que a veces esto puede ser un impulso, pero también te puede atrapar y asfixiar en cierto sentido. ¿Cómo se da ese interés en particular por esta etapa?¿Qué características buscas dotarle a este tipo de personajes?

La adolescencia es una etapa que me interesa mucho. Mi adolescencia fue bastante convulsa porque cambié en muchos momentos . Se relaciona con la configuración de la identidad, porque en la adolescencia estás independizarte de todo y configurando lo que eres  para enfrentarte al mundo. La infancia es  un mundo difícil, pero en el que estás más protegido pues tienes a tus padres, a tu familia, un colchón bastante grande. En la adolescencia ya empiezas a separarte de todo y me parece muy interesante esa primera vez de enfrentarse al mundo: ver que vas a estar solo. Y la“La acústica a los iglús” es la soledad, el frío, la supervivencia, las lágrimas. Es un poco esa amalgama y me motivaba mucho que mis personajes experimentaran eso como adolescentes.

¿Cuál fue la experiencia que más te gustó al trabajar este primer libro? ¿Cómo fue tu relación con tu editor?

Mi experiencia de verdad ha sido muy buena. Me he sentido muy acogida y tengo que decir que doy gracias a cada uno de los lectores que ha comprado este libro. Yo puedo dar las gracias mil veces, pero no es bastante porque es una alegría diaria la que estoy recibiendo y que casi no puedo compensar. Espero que mi literatura lo haga porque realmente me siento muy afortunada (risas).

Mi relación con Alberto Olmos ha sido desde el principio, muy buena. Es un editor estupendo, igual que escritor y profesor. Es muy inteligente y sabe conectar con tu literatura, siendo muy respetuoso en todo momento. Supo darme consejos y motivarme cuando era necesario. Y también regañarme cuando era necesario. Es una tarea también psicológica y al final este libro tiene mucho de él. Se lo agradezco mucho. Creo que en la relación editor-escritor tiene que haber un vínculo para que todo salga bien. Yo creo que a Alberto Olmos esto le gustaba, le producía ilusión y creo que  se ha notado.

Fuiste parte de una antología que se hizo de narradores jóvenes. ¿Con qué escritores españoles de tu generación te identificas más? ¿Qué propuestas te parecen interesantes en el panorama narrativo en España?

Estuve en la antología “Bajo treinta” que es una antología que se hizo en la Editorial Salto de Página y el antólogo fue Juan Gómez Bárcena que, por ejemplo es uno de los escritores de mi generación y ha publicado un libro “Kanada” en Sexto Piso. y es uno de los escritores a los que yo sigo. También sigo a poetas, como por ejemplo Luna Miguel o María Sánchez. Me gusta mucho cómo escribe Matías Candeira que es otro escritor de mi generación. Isabel González que es un poquito de la generación siguiente, pero es una autora que ha escrito un libro que se llama “Mil mamíferos ciegos” en la Editorial Los Bigotes.Extraordinaria. Hay un chico que se llama Daniel Monedero que ha escrito un libro que se llama “Manuel de jardinería para gente sin jardín” y también es una maravilla.

 Hay fases muy poéticas en tu libro . ¿Cuál es tu relación con la poesía? ¿Tienes poemarios inéditos?

No escribo poesía pero he leído muchísima poesía y me encanta. Acá en la Feria del Libro he comprado bastante libros de poesía. He comprado libros de Blanca Varela, una edición preciosa de César Vallejo, y también estoy llevando libros de  Carmen Ollé. Los libros que no utilizan los recursos del lenguaje, que son muchísimos, están bien, pero creo que al utilizar el lenguaje, manipularlo, ver hasta donde lo puedes retorcer, elevas muchísimo la narrativa y la prosa de un libro. Creo que un escritor tiene que saber buscar el adjetivo que llamé la atención, el ritmo de la prosa, lo cual tiene que ver mucho con la poesía; el ritmo y la musicalidad. Creo que cuando un escritor consigue que eso esté presente en un libro, se eleva muchísimo como dije y emociona mucho más. Los escritores también estamos para utilizar el lenguaje, no solo contar historias. Un escritor tiene que amar el lenguaje por encima de todas las cosas.

Eres colaboradora en algunas webs culturales como “Ámbito Cultural”. ¿Qué es lo que más disfrutas de ello?

Yo empecé haciendo críticas en “Ámbito Cultural”. Es una web que me encanta y que además está muy bien trabajada. Empecé haciendo crítica ahí porque quería probar mi faceta de escritora y siempre quieres dar una opinión de los libros que realmente te fascinan también. Aparte de escribir hay un mundo que también te encanta que es el de expresar tus opiniones sobre un libro. Al final está relacionado con la cultura que te envuelve. Tienes que leer, que nutrirte. Es algo que empecé a hacer con mucha ilusión hace 7 años. Ya no hago tantas críticas porque desde que he sacado el libro tengo más actos, más cosas y no me da tanto tiempo para hacer crítica. Creo que es muy importante la labor de los críticos, que los libros tengan visibilidad, que hayan periodistas culturales. Todo eso es muy necesario. Ámbito Cultural está creciendo más. Empezó como un portal que no tenía tanta visibilidad y con el tiempo está teniendo muchos seguidores. Entonces están contentos y cuando yo puedo hacer una reseña para ellos me da mucho gusto.

Siempre es bueno abrir nuevos espacios

Sí. Ahora hay una revista que tiene mucha visibilidad y prestigio que  se llama “Oculta Lit” que es una maravilla y que está impulsando mucho a los jóvenes, a los poetas…a los narradores en general. Y está muy bien porque lo hacen con mucho cariño. También hay una revista que se llama “Criticismo” en Barcelona, muy buena.  Luego también hay un blog que se llama “Libro: instrucciones de uso” con un contenido buenísimo. Yo siempre me he movido por esos terrenos. He intento colaborar con ellos y apoyar. Me parece que es algo que aparte de escribir, los escritores tenemos que hacer en la vida cultural participando. Si nos emociona un libro debemos intentar comentarlo. Siempre es un gusto ¿no?

Y hablando de recomendar ¿Algún libro, película o serie que te haya sorprendido de buena manera recientemente?

Un libro de poesía que se llama “Chocar con algo” de Erika Martínez. Es una poeta magnífica. Está publicado en pretextos y se lo recomiendo a todo el mundo. Voy a recomendar una película rara que la pusieron hace meses o casi un año en España que duro muy poco porque es de esas películas que casi no duran. Se llama “The Duke of Burgundy”. Es una película que me gusta porque es atmosférica, extraña, hay un bosque y no sabes bien lo que pasa, hay una relación extraña entre dos mujeres y una muy buena película que no duro casi nada en el cine o casi un año. También voy a recomendar otra que es “Colossal” de Nacho Vigalondo.

Por último, ¿se viene algo algún libro pronto?

Estoy trabajando en una novela. Ya voy como 40 paginas. Es una novela cuya idea me encanta y estoy trabajando para ver cómo sale. Sigue la tónica de “La acústica de los iglús” y si bien es otra cosa, siguen presentes la adolescencia y las mujeres ,Yo espero que sea una evolución.

[Transcripción: Alejandro Alva]

Sebastián Uribe
24 años. Economista de la Universidad de Piura y administrador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estuvo en el curso de Economía del BCR. Ha publicado reseñas en El Dominical, El Roommate y Solo Tempestad. Su blog personal es “Un perro romántico”. En la actualidad anda buscando espacio para sus libros.
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