CULTURA

#ElRescate: “La Olla de la Revolución”

Transcurría el año de 1820 cuando San Martín y sus tropas se instalaron en un cuartel general en Huaura, al norte de Lima. En esta ciudad, bautizada como la cuna de la Independencia del Perú, se promulgó un reglamento para crear los primeros departamentos de nuestro país: Lima, Trujillo, Tarma y Huaylas.

En ese tiempo los españoles se encontraban debilitados y desmoralizados. El general Cochrane, almirante británico, había capturado La Esmeralda (fragata más poderosa del navío español). Por otra parte, Torre Tagle había proclamado la Independencia de Trujillo, que abarcaba casi todo el Norte del País. San Martín supo aprovechar esa debilidad y organizó grandes técnicas de espionaje aprendidas durante las guerras napoleónicas.

El plan del libertador era entrar a Lima sin derramar una gota de sangre. Sin embargo, las comunicaciones eran cada vez más complicadas. Los espías realistas obstruían e interceptaban sus planes. Muchos encargados de llevar cartas fueron asesinados por traición a la corona. Hasta que cierto día, San Martín y un grupo de ayudantes paseaban por la única calle de Huaura. A lo lejos vieron a un indio alfarero trabajar con arcilla. San Martín exclamó: « ¡Eureka! Ya está resuelta la X del problema». En ese instante, San Martín se acercó a conversar con el indio y descubrió que también era partidario de la gesta revolucionaria.

Después de entrar en confianza, le encargó la fabricación de una olla de doble fondo para transportar cartas de suma importancia, ya que éstas contendrían códigos secretos, documentaciones, estrategias y advertencias a los patriotas antes de ocupar Lima. El indio, alagado por la propuesta, aceptó de inmediato.

Cada semana, el indio alfarero viajaba en mula hasta Lima. No se encontraba solo en el camino. Los guardias españoles vigilaban constantemente e interrogaban a los viajeros para evitar cualquier acto de traición. Aún así, el indio nunca descubierto. Permaneció fiel hasta el final, como buen patriota. Cuando los españoles le hacían gritar ¡Viva Fernando VII!, el hombre actuaba con tanta naturalidad que mostraba su sonrisa pícara cuando hacía las respectivas reverencias con su sombrero. Luego continuaba muy tranquilo su camino a La Ciudad de los Reyes. “¿Quién demonios iba a imaginarse que ese pobre indio viejo andaba tan seriamente metido en belenes de política?”…

La olla de la revolución tenía como destino la casa de Francisco Javier de Luna Pizarro; obispo arequipeño, cuyo pensamiento liberal promovía la justicia, la soberanía del pueblo y la educación. Además, fue el primer Presidente del Congreso Constituyente y participó en la elaboración de tres constituciones.

Luna Pizarro fue designado por San Martín para tratar con el alfarero quien pasaba a las ocho de la mañana, gritando: “¡Ollas y platos!… ¡Baratos!”… Como parte de la estrategia, el mayordomo, un negrito pendenciero y retinto de nombre Pedro Manzanares, salía cada mañana a comprar una olla. Cuando el indio volvía a pasar al día siguiente, el mayordomo le gritaba: «Oiga usted, so cholo ladronazo, con sus ollas que se chirrean toditas… Ya puede usted cambiarme esta que le compré ayer, antes de que se la rompa en la tutuma para enseñarlo a no engañar al marchante. ¡Pedazo de pillo!»…

De esa manera, las cartas iban y venían hasta el 5 de julio de 1821. La información secreta se introducía en la mente estratega de los patriotas. Pasó el corto tiempo y el indio alfarero le llevó a San Martín la primera olla devuelta por Pedro Manzanares. Al leer la respuesta, el libertador sonrió y le dijo al amanuense:

Manolito, escribe la contraseña de hoy: “Con días y ollas venceremos”.

El 9 de Julio de 1821, El Virrey La Serna huyó de Lima al Cusco. El contexto era deplorable. Había una epidemia de cólera la cual costó la vida de muchos soldados realistas. Además, las negociaciones entre ambos bandos fracasaron.

Ese mismo mes, el general Don José de San Martín logró su objetivo principal: entrar a Lima “sin quemar pólvora” y proclamar la independencia de nuestro Perú.

¡FELICES FIESTAS PATRIAS!

Tradiciones peruanas _ Segunda serie

“Con días y ollas venceremos” de Ricardo Palma

Texto completo: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020132091/1020132091_066.pdf

Alejandro Alva
Trujillo, 1997. Actualmente estudia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura. Amante de la música, del buen libro y del café.
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