CULTURA

Reseña: “Destierro” de Alina Gadea

“Destierro” de Alina Gadea

 Emecé cruz del sur. 2017. 112 pp.

 Alina Gadea (Lima, 1966), ganadora del premio Copé de Bronce en la XIV Bienal de Cuento de Petroperú 2006, ha publicado las novelas Otra vida para Doris Kaplan (2009), Obsesión (2012) y La casa muerta (2014). Este año nos presenta Destierro, un libro sobre un doloroso proceso de separación familiar.

 “Estoy al borde del acantilado. Cierro los ojos y oigo el rugido del mar bajo la quebrada. Siento su aliento salino. Me inclino hacia adelante para dejarme caer”, nos dice la narradora al inicio. Así, desde la primera imagen, nos muestra cómo el personaje está al borde de una línea límite. Esta sensación se percibirá a lo largo de toda la historia.

La narradora y protagonista es madre de dos hijos y está casada con un hombre que ya no quiere soportar más, pero del que al mismo tiempo le cuesta mucho separarse porque ya se acostumbró a su presencia. El libro está lleno de lamentos por esa vida que le toca soportar y de quejidos que revelan temas tales como la violencia doméstica, la opresión, el machismo, etc.

Lo mejor de esta novela es su prosa. Es evidente que hay una gran capacidad para crear un estilo con musicalidad, precisión y descripciones simples y poéticas a la vez. Una lectura agradable a los sentidos. Así, y con muchas imágenes, se crea una atmósfera que lo envuelve casi todo. Pero el potencial de esta virtud no se desarrolla al cien por ciento. La capacidad estilística se ve mermada por la defectuosa construcción de la historia.

Más de la primera mitad de la novela está llena de estos lamentos, imágenes, y reflexiones que sin embargo no son efectivas en su totalidad porque los personajes no están suficientemente desarrollados y  el lector no tiene las herramientas necesarias para comprender la situación. La narradora lanza todas sus quejas, quiere hacerse escuchar pero el lector aún no está apto para comprenderla, porque todo se percibe superficial: ¿cómo podemos sentir legítima conmoción por un personaje que no se nos presenta con profundidad? A lo sumo se produce una lástima insustancial. Si bien puede decirse que sí existe un pequeño desarrollo de personajes y que es gradual, este no es suficiente para digerir tremenda lista de lamentos. Así, muchas frases e imágenes que podrían ser memorables, entran en saturación y no logran tener el efecto que se pretende. Solo después de la primera mitad, la narradora empieza a enfocarse en la profundidad necesaria de los personajes, solo allí comenzamos a comprender las causas, y es ahí, mientras la historia avanza hacia el final, donde el potencial de todos los lamentos se hace por fin manifiesto.

Pero los defectos señalados no son suficientes para decir que no es una novela digna de atención. La apuesta por una prosa singularmente poética, agradable y precisa; la creación de una atmósfera totalizadora y la narración fragmentaria son suficientes para asegurar que Destierro no es un mal libro. Sin embargo, al mismo tiempo, tampoco son suficientes estas virtudes para decir que  se trata de un libro redondo.

Christian Martínez Arias
(Lima, 1997). Estudia Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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