ARQUEOLOGÍA

Opinión: Cielo gris sobre la cultura

Las últimas dos semanas han sido, por decir lo menos, bastante complicadas para nuestro país. La llegada sorpresiva de una serie de lluvias verdaderamente intensas, desataron el caos e incluso la muerte de más de una veintena de personas. Lima quedó conmocionada por el desborde del siempre subestimado río Huaycoloro, mientras que el sur del Perú era golpeado por interminables huaycos y desbordes de quebradas.

Aquí, en el norte, la situación no ha sido mejor. Tumbes, Piura, Lambayeque y Loreto, fueron declarados en emergencia, grandes sectores de estas regiones quedaron, literalmente, aislados por varias horas ante los estragos de un fenómeno climatológico que aún hoy es discutido para ser etiquetado. Lo cierto es que el sector cultura tampoco fue ajeno a los daños acontecidos, varios de los museos lambayecanos se vieron fuertemente afectados: los casos del Museo Nacional Sicán y el antiguo Museo de Sitio de Túcume fueron los más preocupantes, quienes sufrieron el ingreso de agua en sus salas y vitrinas expositivas y el colapso de algunas de sus estructuras, respectivamente. Los monumentos arqueológicos e históricos también atravesaron por afectaciones, sitios como El Bosque de Pomac, Ventarrón, Úcupe, Mórrope, entre otros muchos, se vieron inundados y erosionados.

Hace unos días, el reconocido arqueólogo Walter Alva, expresó su preocupación por la compleja situación de nuestro patrimonio, que continúa en peligro pese a los trabajos de prevención que se ejecutaron hace un año ante la eventual llegada de un Fenómeno El Niño y que, según lo expresado por el investigador, han sido superados por la magnitud de las lluvias.

Este último viernes, el ministro de Cultura, Salvador del Solar, visitó la mayoría de los museos afectados para inspeccionar los daños. Sin embargo, la interrogante que se abre en el fondo es: ¿Por qué aún no estamos preparados para afrontar fenómenos con los que hemos convivido a lo largo de milenios? Las lluvias intensas y el ENSO (Fenómenos El Niño) han estado presentes a lo largo de la vida de todas las sociedades que habitaron en la costa norte del Perú, algunas supieron sacar provecho de ellas, a partir del surgimiento de nuevas oportunidades (como la aparición de lomas, pastizales y la llegada de nuevos grupos con quienes se interactuó), mientras que, en otros momentos, el caos ocasionado por las lluvias terminó generando grandes cambios sociales e incluso el colapso de estas. ¿Es verdaderamente imposible afrontar debidamente este tipo de fenómenos? Lo único cierto es que la factura que hoy debemos pagar es muy alta, hemos mencionado aquí sitios emblemáticos, pero en este mismo momento hay cientos de yacimientos siendo afectados, las huacas de Tumbes, del Alto Piura, menos famosas y atendidas, reciben tanto o más daño.

Por ahora, solo queda esperar acciones de ayuda y protección que se sumen al esfuerzo que cada una de las instituciones ya viene desarrollando para afrontar la situación. Pero esto no nos puede hacer olvidar que el problema va más allá de lo coyuntural, quizás el cambio más importante será el consolidar verdaderamente la importancia de una prevención efectiva. Es cierto que en este momento existen otras prioridades por atender, sin embargo, la cultura merece también un lugar importante.


Fotografía: Museo Nacional Sicán.

Rolando Flores
Soy un mochicólogo disfrazado de historiador. Mi mayor interés es investigar a la Civilización Mochica, especialmente a la asentada en los valles del Alto Piura, para aportar a la continuidad del debate sobre uno de las sociedades más fascinantes y complejas del nuevo mundo.
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