CULTURA

Agenda: “El idiota del Apocalipsis” de Guillermo Chirinos Cúneo

Las publicaciones de poesía joven en la editorial Sub25 han parado un momento para dar pase a uno de los autores poco mencionados pero que sin duda su importancia es muy merecida. Se trata de Chirinos Cúneo que vuelve con la reedición de su libro El idiota del Apocalipsis, este que es uno de los libros fundamentales de la poesía de los años 60s. Psicodélico y barroco que con el tiempo se ha convertido en el libro secreto más importante de la poesía peruana de la segunda mitad del siglo XX, habiendo influenciado a autores tan disímiles como Roger Santivañez o el desaparecido Josemarí Recalde.

Esta esperada presentación se llevará a cabo el viernes 13 de octubre a las 7:00 pm en  Paradero Cultural (Jr. Leon Velarde N° 982 – Lince). Los comentarios estarán a cargo de Mario Pera y Carlos Torres Rotondo.

 

III

Era una voz de uranio, una ronca voz de asfalto, como de

rosas aplastadas por las bocas mugrientas. Y le advertí celeste-

mente que un pobre muñeco antiguo se divertía en sus bigotes.

Y el vaso azul, en la ceja llena de cerveza, respondía a la ciudad

ebria, pordiosera del alto hermano bajo letrinas.

 

El poema entonces quería morir. La primavera nocturna lo

llevaba hasta un viento de túnicas y muerte, pero sucede en

nuestras ramas que corrimos huyendo de los lechos: volamos

casi sobre esas hierbas de la noche, vociferaríamos quizá a

muchos parques de Lima la caída de nuestros ciegos dulces

gatos cimarrones.

 

VI

Sobre un ártico cruel y una hoja espuma de cerveza, entre caras de humo y orangutanes de jade, una necia voz con palidez de ahogado cuya cabellera de violín y arco trasciende a judías con gafas, ronronea.

Una sonrisa lince y hulla entre el polvo y la frente, un circulo astral, un circulo de ondas rojas y adefesios crepusculares, allá en piedras cuyo fragor de anillos y de cráteres volcaniza la troma rosa del pordiosero hermoso.

También los marfiles negros de los apaches vivamente muertos en colinas de guerra, y los de los vivos altamente lunáticos, hurgan monstruosamente su potra coral y las plumas rojas entre sus carnes dulces y niñas, habas y azules. Y también las amapolas rudas del animal de julio rompen sus extrañas rosas, albas e inconquistables, y parecen dos carcochas velludas de basura sus pulmones pálidos rosadamente tirados.

Las brujas y los magos entonces corren como un circo entre cabras negras, payasos judíos y torres; y la panza herida bajo burro de tropas, (soldados babeantes de hollín, uniformes rosadamente ebrios  de rameras blancas y sucias), yace picoteada en fresas y bocas de niebla desde esas santas podredumbres hasta esas moles bohemias y rotas en cal y rosas de papel.

 

 

 

 

 

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