COMA Y PUNTO

Opinión: Ratatouille y lo que opinas

Todavía me acuerdo de esa película Ratatouille. Es más – ¿cómo no acordarme? – si es de mis películas favoritas en el mundo. Con un buen mensaje, que habla de cocineros, de su vida, sus vicisitudes y si, también de las ratas. Que para qué mentirles, en la película son adorables, tendría una abajo de mi gorro de cocina solo por las vibras si van a ser así de adorables. Ya está bien… Solo es una broma.

La primera impresión siempre es la que vale, al fin y al cabo todo entra por los ojos y las cosas que digas o hagas en una primera instancia, probablemente marquen la imagen que vas a ser para los demás de ahí en adelante. Consideró que es importante, pero también consideró que tiene que ser real, si caes bien bien y sino, también.

Segundo Muelle es un restaurante real. Muchos no lo saben y opinan como si fuera un huarique de mala muerte después de lo sucedido, pero Segundo Muelle es uno de los restaurantes más representativos del Perú. Ubicado en muchas partes de Lima y afuera también, es una de las franquicias peruanas mejor llevadas.

Ojo, que diga esto no quiere decir que me guste o que sea el mejor restaurante de Lima, porque no lo es. Curiosamente he ido unas cuantas veces y nunca salí feliz de comer ahí, quizá porque es una franquicia de ceviches y en este lugar él ceviche dejó de ser el protagonista hace mucho tiempo. Pero si de estándares estamos hablando, segundo muelle siempre está por encima de la media.

Su servicio es mejor que muchos otros restaurantes tan o igual de concurridos, su comida es súper cumplidora aunque discrepo con su alza de precios descarada. Quizás lo que les está pasando sea solo un aviso del karma para que no sean tan sapos.

Pero con desgracia o no, Ratatouille o no, segundo muelle no deja ni dejará de ser un buen restaurante y una franquicia bien llevada. Un ejemplo de negocio que enseña a hacer bien las cosas, sin tener miras de ser el mejor restaurante de Lima, pero si buscando ser una empresa seria, con miras a futuro y a generar y generar para así dar más trabajo y, obviamente, generar más dinero.

No justifico lo que pasó, miren Ratatouille para que le resten un poco de importancia. Pero ponerle la cruz, opinar sin ni siquiera haber ido a comer ahí, pasar memes y fotos como si fueran los más informados en la materia, cuando ni siquiera tienen idea donde queda el local donde ocurrió, me suena a gente no tan real.

Las personas que aceptan su error, sobretodo cuando nunca antes les ha pasado algo de este tipo, las considero valientes. El que nada debe nada teme y los casos fortuitos no creen mucho en esta teoría, así que a aprender a perdonar.

Probablemente la historia no sea igual de bonita que Ratatouille, no ocurrió en Francia sino en San Isidro y no hay escenas de amor sino de niños en terno grabando con su celular, mientras siguen sentados en su mesa al costado de la rata. Pero ya pasó, el dueño prometió que jamás volverá a ocurrir y ya está, yo le creo.

André Gallet
Egresado de la carrera de Gastronomía y Arte culinario de la universidad Le Cordon Bleu, empedernido cocinero que sigue persiguiendo sus sueños y espera nunca dejar de aprender.
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