CULINARIUM

Opinión: Mi nuevo/viejo amigo del ceviche

¨Muy buenas tardes joven pase adelante¨ Así me recibió uno de los mozos de un restaurante al que honestamente nunca había ido. Sin marketing, sin tomarle fotos pros a sus platos, ni un community manager que le maneje sus cuentas de Facebook e instagram a la perfección para que todo entre por los ojos, pero que sin embargo siempre tiene gente y buenos carros cuadrados afuera. Un restaurante con mozos clásicos, en el mejor sentido de la palabra, con clientes fieles de muchos años, que no tuvo necesidad de crecer y expandirse, de esos que se hicieron con pura pasión.

¨Los platos se hacen al momento, todo toma su tiempo, un buen comensal sabe esperar¨ un lema así o parecido, pero que significaba lo mismo, era lo que estaba impreso en un individual de papel. La verdad es que deben de ser personas honestas, bien hechas y simples para poner eso ahí, sobretodo porque no espere ni diez minutos y mi ceviche estaba servido. Ese ceviche con yuyo, apio, kion y lo demás en sus cantidades exactas, Corvina extra fresca, cancha y chifles, de los mejores de Lima.

Pasaba por este restaurante todos los días cuando estaba en la escuela e íbamos a comprar al grifo de Armendariz, siempre pasaba pero nunca me sentía atraído, quizás porque no lo conocía y me habían hablado poco de él, o quizás porque no estaba listo para pagar cuarenta soles por un ceviche. La verdad es que en la simpleza se notaba categoría y finura, pero cuarenta me parecía excesivo, varios años después lo vendría a entender, cuarenta es lo justo.

Nunca me habían hablado del ceviche, pero su pulpo a la parrilla tenía algo de fama entre unos amigos de buen comer y es así que nace el interés por ir, interés bastante demorado por no haber sido el ceviche su primera recomendación, mi primera opción siempre.

Era 28 de julio, estaba en Lima y necesitaba un ceviche. No había manera alguna que no coma ceviche, pero siendo las dos y media de la tarde hora en la que todos comen, la hazaña se me iba complicando en un almuerzo de feriado. Aparte de la gente, las horas iban pasando y el pescado dejaba de estar fresco, detalle importante. No decidía adonde ir hasta que lo recordé de pura casualidad, rebusque entre mis recuerdos y ¨El Pez Amigo¨ apareció cerrando toda opción de ir a otro lugar.

Me encantaría de corazón decirles que cuarenta soles es mucho por un ceviche, pero en este caso el precio pasó a segundo plano. Hay veces en que no todo tiene que ser justo, que tienes que disfrutar de las cosas buenas de la vida y probando este ceviche, lo entendí en el primer bocado. Cada uno sabe qué valor darle a sus cosas y ellos ya lo sabían hace bastante tiempo. Qué buen ceviche.

André Gallet
Egresado de la carrera de Gastronomía y Arte culinario de la universidad Le Cordon Bleu, empedernido cocinero que sigue persiguiendo sus sueños y espera nunca dejar de aprender.
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