CULINARIUM

Gastronautas: Recordando a la ‘capa de capas’

Este domingo fue para mí y para mi familia un día súper especial, no solo porque celebramos el Día de la Madre, sino porque fue el primero sin la Tatita.

La Tata, fue y será siempre nuestro mejor referente de vida y un ejemplo a seguir. Con una  personalidad maravillosa, tan alegre, cariñosa, graciosa, divertida, coqueta, moderna y curiosa… Siempre atenta a cada detalle, a cada uno de nosotros, lista para darte algún consejo, con la gran sabiduría e intuición que la caracterizaban. Siempre con la mente tan abierta y despierta, tan actual y visionaria… Supo ganarse el corazón de cada persona que tuvo la suerte de conocerla y disfrutarla.

Nada más importante para ella que mantener a la familia unida, nada la hacía más feliz que compartir momentos con todos nosotros, de disfrutar las risas, las anécdotas, los chistes, la comida… Ah! Porque si por algo moría la Tata, era por la buena comida. Que rico era verla saborear, darle a probar nuevos productos y recibir luego sus críticas constructivas, sugerencias y felicitaciones. Como disfrutaba el clásico asadito que le llevaba a los desayunos en su casa los domingos como este.

Este año decidimos mantener viva la tradición del Bruch en familia para celebrar el Día de la Madre. Con la misma organización de siempre, cada uno llevó algo: jamones, quesos, panqueques, panes, humitas, chanchito, huevos judíos, huevos trufados, quiche, palta, paté, cupcakes, galletas, jugos, gaseosas, cava y cervezas, entre otros. A mí como todos los años me tocó preparar el clásico asado, el hummus y la crema volteada (y el Lunes todos a dieta, obvio).

Como comente en el post anterior, nada más especial que hacernos el tiempo y buscar excusas para juntarnos en familia, en donde cada uno colabora con lo que puede, algunos cocinamos, otros lavan, otros sirven… otros se encargan de que no falte la música.

Ayer fue un domingo memorable, la Tata estuvo súper presente en cada detalle, la familia más unida que nunca, en un ambiente lindo, con una energía especial, disfrutando como a ella le hubiese gustado: comiendo delicioso, engriendo a los niños, riendo a carcajadas,  cantando con los Mariachis (que llegaron de sorpresa)… porque cantando (y comiendo) se alegran, cielito lindo, los corazones.

Estoy más que segura, que ayer ella disfrutó tanto como nosotros, y la hemos hecho sentir muy orgullosa de la familia tan linda y unida que dejó… Solo nos queda decir: Gracias Tata ¡la más capa de las capas!

Umi Duclos
Egresada de Administración Hotelera de la Usil. Creció en un ambiente culinario y fue formando así su fuerte pasión por la cocina. Amante de los viajes, la fotografía y la buena comida, hoy se dedica a su empresa: Cappissima.
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