CULINARIUM

Gastronautas: Es cuestión de esencia

Un día me dieron como consejo seguir mi esencia. Intenté entender el fondo del consejo, pero terminé restándole importancia y no lo pensé mucho. Sabía que mi vida iba a avanzar paso a paso y que ya descubriría hacerlo. No suelo ser así de mediocre pero en un momento, el miedo al cambio me dejó un poco confundido. No era fácil tomar la decisión de cambiarse a estudiar cocina después de administración, pero ese consejo de seguir tu esencia me había dejado algo filosófico y a punto de cometer una locura.

Leyendo el post que publicó un amigo, sobre la razón por la que se estaba yendo a trabajar a Cusco -que no era dinero- es que volví a entender el tema de la esencia. Glota, a su estilo, no lo pudo haber dicho mejor. Conozco a Glota hace unos buenos años ya, y aunque no lo vea mucho, le guardo cierto cariño por la manera en que lo conocí, las circunstancias y el conocimiento que insertó en mi cerebro sobre Marco Pierre White. Según el, conocimiento indispensable en la vida de todo cocinero con pretensiones, y yo le creo.

Me sentí un poco humillado ese día al no poder responderle quién era cuando me lo preguntó, así que averigüé y literalmente era lo que él me había dicho: Un crack, un hombre de récords, el chef más joven en obtener tres estrellas Michelin, el mentor de Gordon Ramsay y acreedor al premio a la persona con peor humor del mundo por un tiempo, ese era el Marco Pierre White del que Glota me había hablado. Un chef exitoso.

Recuerdo que la parte de la historia que más disfruté, fue en la que este chef exitoso se deshace de todo lo absurdo para la cocina. Recordó que quería ser feliz y disfrutar de su familia después de haber perdido tantas. Que su esencia como cocinero se basaba en cocinar sintiéndose bien, no exactamente cocinar para ganar premios y seguir ciertas reglas, en algunos casos absurdas.

Lo abandonó todo. Para encontrar lo que realmente quería, desafío a las estrellas y las abandonó. Dejó la vida que lo hacía sentirse orgulloso de su desempeño para ahora sentirse orgulloso de sí mismo, de su familia. Su vida cambió radicalmente, y sigue siendo uno de los mejores chef de la historia.

Esto de perseguir tu esencia se puso más claro ese día, de ahí el cariño hacia Glota. La esencia siempre está ahí, nosotros la vamos moldeando conforme generamos expectativa al aprender. Trabajamos en sitios que no necesariamente son nuestra zona de confort para mejorar, pero generalmente siempre volvemos a nuestra esencia, al inicio, a la raíz, a lo que realmente hizo que seamos cocineros.

Ese día sin querer, Glota me ayudó a definir un poco mejor mi destino, a rectificar la esencia que tenía como cocinero y a tener hambre de más, aunque él no lo crea. Hoy, años después, me vuelve a dar una lección yéndose a Cusco, sitio donde sé que va a ser feliz porque el que lo conoce, sabe que ese es su lugar. Gracias por respetar tu esencia todos estos años. Yo prometo respetar la mía…como Marco Pierre White.

André Gallet
Egresado de la carrera de Gastronomía y Arte culinario de la universidad Le Cordon Bleu, empedernido cocinero que sigue persiguiendo sus sueños y espera nunca dejar de aprender.
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