CULINARIUM

Gastronautas: El Disfrutar, una experiencia inolvidable

Hace un mes y medio regresé de Barcelona. Estuve allá con mi novio por un año y medio, estudiando nuestras maestrías. Como todos los que han tenido la oportunidad de vivir fuera por un tiempo, aprovechamos en viajar y conocer lo más que pudimos y sobre todo ir a restaurantes, bares y chiringuitos para probar cosas nuevas.

Tuvimos la gran suerte de tener un bar al lado del edificio donde vivíamos. Para los que no sepan, en España los bares son también restaurantes, que atienden desde las 8 de la mañana (Para que no piensen que somos alcohólicos jajaja). En este bar conocimos mucha gente increíble con la cual entablamos una linda amistad. Con ellos hacíamos planes y nos llevaban a conocer mil sitios escondidos de la ciudad, donde se comía buenazo.

Uno de estos sitios fue el restaurante Disfrutar. Los dueños son chefs que trabajaban de la mano con Ferrán Adrià en el reconocidísimo restaurante El Bulli, con el cual ganaron estrellas Michelin. Cuando este cerró sus puertas, ellos decidieron abrir uno que tuviera el estilo de comida de El Bulli, cocina molecular, con una experiencia sin igual.

Pero, ¿qué es la cocina molecular? Para mí, la manera más fácil de explicarlo es diciendo: nada es lo que parece. Usan ciencia y química para crear platos increíbles que hacen que el sentarte a comer se convierta en una aventura, donde cada cosa que pruebas se convierte en una muy rica sorpresa.

Les cuento sobre mi experiencia y encontraran las fotos al final de este post. Para empezar la carta es un menú de degustación: muchos platos pequeños, para que puedas probar de todo. En nuestro caso, el menú que elegimos tenía 15 platos, repartidos en entradas, platos de fondo y postres. De inicio a fin, ¡toda la experiencia duró casi 3 horas! Increíble pero cierto. Y lo más gracioso de todo es que para cada plato que traían, venían a explicarnos cómo tenía que comerse… Nunca pensé que para comer necesitaría instrucciones. Pero que importante fue seguirlas, para así disfrutar al máximo los sabores y la experiencia que habían pensado estos genios para cada uno de los platos.

Para mí los más impresionantes y ricos fueron 4:

“La remolacha que sale de la tierra”: era un merengue (no miento) hecho de betarragas. Eran demasiado aireado y crujiente, con todo el sabor de la betarraga. Lo más bonito era la presentación, en un bol de vidrio lleno de semillas de ajonjolí negro y decorado con pétalos de rosas.

“Yema de huevo crujiente con gelatina de setas”: no sé cómo lograron freír esa yema, con un rebozado buenísimo. Puesta encima de un huevo de verdad cortado a la perfección. Y una vez que te lo comías, ¡encontrabas una gelatina de setas espectacular! ¡Y eso que a mí no me gustan! Pero en un sitio así, pruebas lo que te ponen al frente, sin importar que sea.

“Ravioli transparentes de pesto”: para mí el más alucinante… dentro de una película transparente y comestible pusieron todos los ingredientes para hacer pesto. Y eso lo remojabas en una sopita de parmesano. Se deshacía y a la boca. Simplemente delicioso.

“Macarrones a la carbonara”: hechos de gelatina transparente. Y te lo preparaban en la mesa. Con un sifón echaban la crema de leche y agregaban el tocino y un montón de queso parmesano. ¡Buenísimo!

¡Así que ya saben! Si van a estar por Barcelona, organicen una ida al Disfrutar. Es una experiencia súper recomendable.


Fuente de imagenes: Jeannette Schroth

Jeannette Schroth
Egresada de la carrera de Marketing de la Universidad de Lima, con un Master en Business Innovation de la Universidad Politécnica de Catalunya. Apasionada por la repostería desde los 5 años y vendedora e hiperactiva desde la barriga. Fundadora de Glacé Postres, empresa especializada en pastelería creativa.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top