CULINARIUM

Crónica: Las delicias norteñas

Hace dos semanas, aprovechando el feriado del ocho de diciembre, decidimos tomarnos un break y cerrar Maitea, coger el carro e irnos de paseo por el Perú. El destino fue Trujillo, un poco de sol ahora que empieza el verano nos iba a caer muy bien, Gonzalo casi no ha viajado por el Perú y quería enseñarle lo lindo que es. Trujillo es un sitio muy especial para mí y mi familia, hemos ido allá varias veces y tenemos muchos recuerdos bonitos, así que nos fuimos de jueves a lunes, 4 días.

Trujillo es la capital de la Libertad y queda en el norte del Perú, región muy conocida por sus buenos pescados y mariscos, chicha de Jora, cabrito, entre otras cosas. Es una región llena de historia también, teniendo muchas huacas importantes del Perú  y una de las culturas pre-incaicas más sobresalientes como la Moche. Como lo que a mí me encanta es comer y disfrutar de la gran diversidad de platillos que se ofrece en el Perú, no podía dejar de comer todos los clásicos de Trujillo.

El primer día de desayuno fui a una sanguchería clásica del centro “Buenos Aires” y pedí un Frito Trujillo junto con un jugo surtido, de almuerzo (con el buen clima que hacía en la ciudad de la eterna primavera) fuimos a Huanchaco a un restaurante de pescados y mariscos frente al mar, pedimos diversos platos para probar de todo, pescado a lo macho, parihuela, arroz con mariscos y como no, ceviche.

Al día siguiente nos fuimos a Chiclayo – Lambayeque a ver el museo del señor de Sipán y comer el típico cabrito, aunque ahora se encuentra en todo el norte. Fuimos a un restaurante de estos turísticos que llevan toda la vida allí y pedí un plato del cual nunca había escuchado hasta este viaje y me daba mucha curiosidad: la Causa Monsefuana. Creada en Monsefú un pueblo de Lambayeque, el único parecido con la Causa Limeña era la papa y ni eso porque este era puré de papa blanca. Es un puré de papa de base, yucas y plátanos fritos al lado, un escabeche encima y para taparlo todo un pescado entero cocido. Todo estuvo delicioso, de fondo un arroz con pato y un cabrito lambayecano. La visita en Chiclayo no podía terminar sin ir a la fábrica San Roque y comprar King Kong para el postre perfecto, es que el manjar blanco del norte es totalmente distinto al de Lima y soy fanática de este.

Trujillo, Chiclayo y sus alrededores son ciudades y pueblos hermosos, llenos de sol, de tierras fértiles y de gente buena, todo lo que pruebas sabe distinto, más fresco y sabroso. Entre los miles de productos que cultivan tenemos la yuca, el plátano, caña de azúcar, arroz, entre otros, siendo estos la base de sus delicias norteñas. El norte es una zona que con tres días no puedes conocerla del todo, pero si entenderla y enamorarte de ella.

Gabriela Portugal
Egresada de Gastronomía en Le Cordon Bleu Perú, con un gran debilidad por la Pastelería. Amante de viajar, comer y conocer nuevas culturas. Chef/Dueña en Maitea, cafe/bar de pintxos en Miraflores, Lima.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top