CULINARIUM

En equipo todo es mejor

En la cocina, tener sazón, ser creativo y trabajar en orden es muy importante. Saber las técnicas básicas, poder manejar bien un cuchillo y trabajar bajo presión también son muy necesarios para ser un buen cocinero, pero definitivamente lo más importante y esencial, es saber trabajar en equipo.

De esto me di cuenta en el primer restaurante que practique, La Traviata, fusión peruano – italiana en Miraflores. La cocina era pequeñita, por lo que sólo éramos cuatro, cada uno cumplía una tarea esencial para poder sacar el servicio, que no tarde mucho y que todo sea bueno para el comensal. Hasta en las clases de Catering en Le Cordon Bleu, entendí que era necesaria una buena comunicación y organización en equipo, porque al final la nota para pasar el curso dependía del equipo.

Más adelante en Astrid y Gastón, descubrí que no con cualquiera se puede trabajar bien, que con algunos es más fácil trabajar en equipo y con otros será más duro, que muchos amigos no eran los mejores compañeros de cocina y decirles que prefería no trabajar a su lado era difícil. Azurmendi es donde el trabajo en equipo era una necesidad máxima, el error de uno caía en todos, porque es como una máquina que sin un tornillo no prende.

Todo gran chef no ha llegado a ser eso, un “gran” chef sin la ayuda de su equipo. Desde el lavaplatos, el de almacén pasando por el valet parking y los cocineros, todos son igual de importantes y cumplen tareas que solo ellos pueden desempeñar, por lo que un gran chef, aparte de saber cocinar, debe saber liderar y manejar a su equipo para que trabajen bien en conjunto.

Luego de saber todo esto resulta difícil encontrar una buena pareja de trabajo, más si eres como yo que no tiene mucha paciencia ni confianza en los demás. Debo admitir que hay muchos cocineros, amigos, que han sido muy buenos compañeros de trabajo y con los que me encantaría volver a trabajar, así que no soy tan difícil, pero ahora que estaba con Maitea, cómo iba a estar yo sola con la comida y Gonzalo (mi novio) en la barra, tenía mis dudas. Nunca había trabajado con él y no sabía si iba a ser el compañero que necesitaba para trabajar cómoda y feliz.

Resultó que Gonzalo me sorprendió, es el mejor compañero. Por más que no tenga ni idea de cómo se trabaja en una cocina profesional, se esfuerza y le pone todo de sí, y yo que no sé nada de la barra y la atención, también intento hacerlo de la mejor manera.
En la vida uno nunca está solo, constantemente estamos en contacto con otras personas y para tener una buena convivencia tenemos que tratarnos bien y entendernos. En la cocina es igual ¡Y más! Porque en este caso todos tenemos una meta en común que es hacer feliz al comensal. Está claro que no será fácil encontrar al equipo perfecto, pero ahí está el reto y no es imposible.

Gabriela Portugal
Egresada de Gastronomía en Le Cordon Bleu Perú, con un gran debilidad por la Pastelería. Amante de viajar, comer y conocer nuevas culturas. Chef/Dueña en Maitea, cafe/bar de pintxos en Miraflores, Lima.
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