CULINARIUM

Crónica: Tachi, así le dicen

Andre es mi amigo hace ya varios años cuando de pura coincidencia terminamos yendo en el mismo carro al centro de Lima. Estábamos dando unas vueltas por el Cordon bleu, antes de zarpar para uno de esos mistura que todavía valía la pena recordar, esos que todavía se hacían en el parque de la exposición y en los que la comida todavía seguía siendo lo más importante, y en un semáforo en rojo apareció Tachi (como le dicen) en su VW polo azul.

Tachi nos cayó bien a todos, era amigo de algunas personas con las que yo estaba así que le propusimos lo de mistura y no dudó en subirse al tren, terminamos pasando el día todos juntos, matándonos de risa, comiendo hasta más no poder y tomando masco, mucho masco, frente a un escenario alucinante donde tocaba el Grupo 5, todos con el estómago lleno, mi mejor mistura de lejos. (Masco Queirolo, gran invención)

Tachi estudiaba administración hotelera en el Cordon bleu, pero su pasión por la cocina siempre estuvo ahí, recuerdo que de vez en cuando me lo cruzaba en el estacionamiento y conversábamos por un buen rato de lo alucinante que habían sido las clases de cocina, años después Tachi no pudo con su genio y se metió a estudiar gastronomía también, es de esas personas que valen, las pocas clases de cocina en hotelería no habían sido suficientes y era entendible para alguien con tanta pasión.

Salí del Cordon y dejé de cruzármelo, yo andaba trabajando de un lado en otro y él empezó a trabajar en Oishii, lugar que hasta donde tengo entendido cambió la percepción de su vida. Me lo crucé unas cuantas veces antes de ir al terminal, cosa que se hizo su vacilón, entendió el respeto al producto de una manera alucinante y el terminal, los pescadores artesanales y sus productos se volvieron de sus cosas favoritas.

Recuerdo como si fuera ayer las veces que me lo cruzaba de madrugada yendo al terminal pesquero, me generaba mucho gusto saber que él ya no iba a poder escapar de esto, el universo culinario lo había atrapado y de manera positiva, las pocas veces que me lo topaba conversábamos por horas, él intentando aprender algo de mi y yo aprendiendo mucho de él, aunque él no lo supiera.

Tachi conoció a Celia, así como las personas se conocen cuando el destino así lo quiere, y formaron un equipo, el tiempo fue pasando y cuando una persona que llega a tu vida te suma, es inevitable que dejes de mejorar, de avanzar, cosa que Tachi no dejó de hacer.

Celia y Andre hoy tienen a Tachi, su cevichería en el centro ferretero de las Malvinas, los visité el otro día y el gusto que sentí, no sólo por su comida (que estaba deliciosa) sino también por su felicidad, no me lo quita nadie.
Visítenlos, parece lejos pero no lo es, el estacionamiento está en el sótano del centro ferretero (4 soles la hora), así que estarían a un ascensor de distancia y el metropolitano siempre es una buena opción.

André Gallet
Egresado de la carrera de Gastronomía y Arte culinario de la universidad Le Cordon Bleu, empedernido cocinero que sigue persiguiendo sus sueños y espera nunca dejar de aprender.
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