COYUNTURA

Opinión: El mal servicio

Esta semana estaba feliz, iba a ir comer a un sitio en particular adonde quería ir a comer hace tiempo. Justo quedé para ir con un par de personas más. Llegamos temprano porque es un lugar que siempre está lleno y no se pueden hacer reservas, así que llegamos y nos hicieron esperar en “el bar” que era un cuarto chico. No podías ni moverte y los mozos no podían ni pasar.

Después de una hora de espera, nos sentamos y pedimos un par de tragos y platos. Se demoraron más en traer los tragos (que pedimos aproximadamente seis veces) y, además, trajeron mal el pedido de la comida. Cuando nos quejamos, la mesera nos miró fastidiada y nos contestó: “ustedes pidieron esto, no creo que haya entendido mal. Pero, bueno, si no lo quieren, van a tener que esperar más tiempo”. La única razón por la cual no me pare y me fui fue porque ya habíamos esperado tanto para sentarnos a comer.

Me dio mucha pena que por un mal trato al comensal y por un mal servicio, mi experiencia en aquel restaurante terminó siendo mala, y eso que la comida estaba espectacular. A veces uno se olvida un poco de lo importante que es el servicio, que gracias a un buen servicio la experiencia puede ser de primera; mientras que si es mala, aun siendo la comida una delicia, no provoca regresar. Estas situaciones son entendibles cuando un sitio está lleno y muy ocupado. Pero no es excusa para no poner buena cara a los clientes y tratar de brindarles el mejor servicio posible, porque al final del día son ellos quienes están pagando por un buen servicio y se lo merecen.

Francesca Ferreyros
Cocinera egresada de la carrera de gastronomia y arte culinario de Le Cordon Bleu Perú, viajando y aprendiendo, actualmente Stager de Gaggan.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

To Top