CULINARIUM

Crónica: El cliente siempre tiene la razón

Durante todos los años que existe la gastronomía en el mundo, siempre se ha hecho para satisfacer a otra persona, la necesidad de comer y beber siempre ha existido. Antiguamente se conformaban con lo que había, pero a medida que fue evolucionando empezaron los gustos y disgustos.
Hoy en día, con la globalización y la gran cantidad de negocios de comida en el mundo, siempre hay lugares para cada gusto. Asimismo, siempre van a haber comensales para el tipo de restaurante/café/bar que quieras abrir pero a pesar de eso, siempre hay que hacer lo que a tu cliente le gusta.

Da igual cual sea el lugar elegido, siempre que cruzamos la puerta todos tenemos una idea preconcebida, por el nombre, el lugar, la estética, el tipo de comida o los olores del local, todos buscan lo mismo que es satisfacer sus ansias de comer y/o beber. Lo que sí es seguro y podemos afirmar es que el cliente quiere una experiencia adaptada a sus gustos, sin cartas interminables, raciones y medias raciones que puedan ajustarse a tu hambre y gasto por comensal con la libertad de repetir. También buscará estar cómodo, eso según el formato del establecimiento.
Al empezar a idear el concepto de Maitea, no teníamos idea de cuales serían nuestros clientes, ni si iba a gustar, porque evidentemente era algo nuevo para el Perú. Sabíamos que era una buena idea, que aquí aún no habían este tipo de bares y que tenían que conocerlos. También que la gente que ha viajado y los conoce, agradecería encontrar algo así en una Lima tan llena de colas y de esperas.

Lo montamos a nuestro gusto, con visión y una idea clara, hacer una barra de pintxos y una galería de arte, una decoración con un estilo minimalista, moderno y sencillo, sin mesas, todo barra y banquetas altas, sin camareros y sin carta, suena raro ¿no? Para el peruano acostumbrado a todo lo contrario, sí.
Nuestro primer problema fue ese, darle a entender al comensal, que ese era el concepto, varios no lo entendieron y muchos otros si. Los españoles que viven en Perú y conocen esto, son aún más exigentes porque quieren que hagamos algo idéntico a lo que hay allá. Al final, vimos la necesidad de agregar cosas por comodidad nuestra y la del cliente, nunca quise hacerlo pero cedí.

El comensal me limita de ciertas formas pero es parte del proceso, hay que agregar cosas nuevas poco a poco. Potenciamos la carta, agregamos gin tonic, ahora tenemos un televisor y muchas otras cosas que al principio no pensamos tener. La opinión del cliente es importante siempre, pero nunca te vayas de lo que tu querías hacer inicialmente. El comensal siempre va a querer esa experiencia adaptada a sus gustos, pero hay que hacer que amplíe la visión y conozca que hay más por descubrir.

Gabriela Portugal
Egresada de Gastronomía en Le Cordon Bleu Perú, con un gran debilidad por la Pastelería. Amante de viajar, comer y conocer nuevas culturas. Chef/Dueña en Maitea, cafe/bar de pintxos en Miraflores, Lima.
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  1. EllEmpart

    Junio 9, 2018 at 9:24 am

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