COMA Y PUNTO

Coma y Punto: Caso 011-2017 – Café A Bistró

Café A Bistró es famoso por su hamburguesa. Ubicado en un local escueto dentro de una gasolinera, el chef estadounidense Ashton Mullikin resguarda interesantes platillos que trascienden a la carne molida y que este juzgado tuvo a bien analizar. ¡Que empiece el juicio!

 

Como primer medio probatorio tuve a la vista un tartar de bonito, elaborado con pescado curado por 2 horas presentado excepcionalmente con láminas de palta, pepino, galletas de ajonjolí y espolvoreado con sal, pimienta y «togarashi» de la casa, aquella legendaria corona «nikkei» de las especias. En boca, denota frescura, se perciben sabores suaves que son reforzados por las galletas de ajonjolí y la pimienta, que le dan el toque de carácter al sabor delicado pero único del bonito. Sencillamente delicioso.

 

Para beber, se exhibió como segunda prueba un té de sabor neutral acompañado con pedazos de naranja y unos toques ácidos de limón. Bebida fría y refrescante. Sin embargo, se notó un desbalance entre los insumos, predominando en todo momento los cítricos, que opacaron la base de la bebida, en este caso, el té. Si bien el sabor resultó agradable en la evaluación, pude apreciar una discrepancia entre lo recibido y lo que señala la carta. Se debe cuidar que los sabores accesorios no conviertan al insumo predominante en un actor de reparto. El sabor fue más cercano al de una naranjada con limón que a al de un té cítrico propiamente dicho.

 

Como siguiente argumento, el imputado presentó unos ñoquis de papa sellados en la sartén y acompañados con salsa pesto de habas, tomates «cherry» y queso ricota casero. Al momento del análisis, sabores separados en primera instancia, que apelaron a una sinergia en la boca sobre la base de sus dos componentes primordiales: los ñoquis, suaves pero sólidos, y el ricota, con fuerza y personalidad en el gusto. Sabores distantes que se mezclan y que se deben combinar además con los tomates «cherry», frescos y jugosos y el toque de pimienta adecuado que se atribuye a la cocina.

 

Para cerrar el expediente, se presentó como postre un Tiramisú en porción muy generosa, incluso para compartir. Textura apropiada y buen balance entre el bizcochuelo y el «mascarpone» sin abusar del dulce. Clásico bien preparado y que cumplió con la expectativa en general. Faltó un poco de enfriamiento como gusto particular. Procedo a sentenciar.

Sentencia:

Café A Bistró es un viejo conocido por su hamburguesa, y me referiré a ella en un futuro cercano. No obstante, este lugar es una «caja de gratas sorpresas», la comida y la atención son dignas de resaltar. El chef y propietario Ashton Mullikin ha demostrado tener autoridad con sus preparaciones e insumos artesanales en el marco de un concepto informal. Una experiencia culinaria muy satisfactoria con una relación de precio y calidad muy razonable, que resulta estimulante al comensal. 3.5 martillos sobre 5.

Giorgio Schiappa-Pietra Fuentes
Abogado corporativo y redactor gastronómico en Derecho a Comer. Hablo como escribo y escribo como hablo.
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