COYUNTURA

Punto aparte: ¿Vuelco a la derecha tras las elecciones?

Con los resultados de la primera vuelta el pasado domingo y el pase a la segunda de Keiko y PPK, muchos analistas ha comenzado a hablar de un “vuelco a la derecha” en el Perú: por primera vez, dos opciones de derecha han pasado a la segunda vuelta, una popular, posiciones en su mayoría conservadoras en lo social y de legado clientelista, y otra tecnocrática, con matices más liberales en algunos temas y principalmente “clasemediero”. Así, tras un abortado gobierno de izquierda como el de Ollanta Humala, que postuló como zurdo pero gobernó como (ambi)diestro, el Perú decide voltear a su diestra.

Existe mérito en esta observación: si repasamos las campañas de 2001, 2006 y 2011 los candidatos que ganaron se presentaron en cada caso sino como personas de izquierda, como potenciales gobernantes con ideas de centro-izquierda: Toledo y García en el 2001, Humala y García en 2006 y Humala en 2011. Además, la coalición de derecha que antes apoyó a Lourdes Flores y ahora es el sustento de PPK, abandonó por fin su tradicional tercer lugar para tentar la presidencia en la segunda ronda. Y aunque la izquierda liderada por Verónica Mendoza casi le arrebata el premio a PPK, la verdad es que su intención de voto fue menor a las de Humala en 2006 y 2011, por ejemplo.

No obstante, también hay quienes cuestionan este análisis asegurando que, una vez que abandonamos a las clases medias, el voto se torna mucho menos ideológico en el Perú. El fujimorismo, señalan, no es un voto de derecha sino un voto pragmático basado en el recuerdo del padre, la expectativa de mano dura contra la delincuencia y una insatisfacción con el sistema similar a la que puso a Ollanta Humala en la presidencia. El voto fujimorista también es un “voto antisistema” en esta visión, y no debería sorprender si muchos votantes de izquierda ignoran las supuestas barreras ideológicas y van en masa a votar por el fujimorismo. Pro- y anti-fujimorismo, pro- y anti-sistema serían en estos casos identidades mucho más fuertes que “derecha” o “izquierda” en el Perú.

Ciertamente, la política económica a implementarse en el próximo gobierno reafirmará las líneas generales a favor del libre mercado que vienen desarrollándose en los últimos 25 años. ¿Pero será eso suficiente como para afirmar que el Perú se derechizó? Dejaremos que nuestros lectores formen su propia opinión al respecto.

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