COYUNTURA

Opinión: Un infierno de mil colores

Es irónico pensar lo usual que puede ser para un Limeño pasar una jornada laboral de gran stress y al abandonar su centro laboral enfrentarse inclusive a uno peor: las calles en hora punta. Y es que se ha vuelto evidente que ni los atajos del tan usado (y casi saturado) Waze libran del suplicio a aquel que intenta cruzar la Javier Prado a las 6 pm.  En esa misma línea, no es sorpresa que el transporte público sea señalado como el segundo principal problema para los limeños –por debajo de la ya famosa inseguridad ciudadana- en la última encuesta sobre calidad de vida “Lima Cómo Vamos”.

¿Cuál es el panorama en Lima?

Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) el parque vehicular (o stock vehicular) en Lima bordea los 1.7 millones al 2015. Dicha cifra es 30% mayor que la de 2011, principalmente guiada por la expansión de station wagons, camiones y remolcadores.

Por otro lado, el tráfico interprovincial de pasajeros alcanzó los 30.7 millones en el mismo año -más de tres veces la población Limeña. En paralelo, los créditos vehiculares aumentaron 52% a nivel nacional durante el mismo período – con tendencia decreciente en los créditos en dólares, consistente con las medidas de desdolarización del BCRP.

Pero, ¿qué significan estos números?

En primer lugar, partamos de lo evidente: Lima concentra tanto la mayor demanda como la mayor oferta de vehículos y servicios de transporte a nivel nacional (Reúne el 65% del parque vehicular y el 37% del tráfico total).

De igual manera, el dinamismo del mercado nacional resalta en la región. En general,  el Perú reúne el 25% del total del parque vehicular de la Comunidad Andina –por debajo de Colombia únicamente- y registra tasas de crecimiento promedio superiores al 10% (2005-14).

¿Se genera algún problema con esta fuerte expansión?

Por supuesto. Actualmente, el déficit de infraestructura nacional en transporte asciende a S/. 100 mil millones según la Contraloría General (Es decir, se requeriría invertir dicho monto para calzar la demanda de servicios de transporte dada la infraestructura vial actual). Lo anterior principalmente por la falta de pavimentación de redes viales regionales.

Por otro lado, el Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano (PLAM) revela que solo en Lima dicha cifra bordea los $50 mil millones. Esto como consecuencia de la falta de pistas, la condición actual de las vías e infraestructura vial en general.

¿Qué hacemos, entonces?

A la luz de lo anterior se hace evidente que gran parte del problema del tráfico en Lima está explicado por un lado, por una fuerte expansión del mercado de vehículos y servicios de transporte y por otro lado, por la falta de infraestructura para soportar dicha expansión.

Sin embargo, el desembolso requerido para saldar dicha brecha no es viable en un futuro cercano ni para el Gobierno Central ni para el Gobierno Regional de Lima (la Controlaría General calcula que no se concretará sino hasta después del 2021).

En este contexto es que las iniciativas de los Gobiernos Municipales (frente a las trabas generadas hacia la Reforma de Transporte de Lima) ganan importancia como medidas de alivio temporal. No obstante, dichas medidas deben buscar de una manera u otra una articulación inter-distrital eficiente. Es así que la utilización de distintos personeros municipales que juegan de manera aislada a ser policías de tránsito hoy no contribuyen a ese fin. Se debe en primer lugar, iniciar con una etapa de diagnóstico transversal para la identificación de los principales cuellos de botella y con esto en mente plantear alternativas interconectadas. Sincronización de semáforos, coordinación de permisos municipales para la construcción y movilización de materiales pesados, educación vial y enforcement con respecto a la utilización de paraderos autorizados para el transporte público son algunas ideas al aire.

Fabiola Ventura
Fabiola estudia Economía con concentración en Sector Público en la Universidad del Pacífico. Además, trabaja como Consultora Externa del área de Comercio y Competencia del Banco Mundial. En paralelo, debate temas relacionados a desarrollo y economía en Modelos de Naciones Unidas. Como parte del equipo Peruvian Debate Society (PDS) ha tenido la oportunidad de participar en conferencias en Bogotá, Ciudad de México, Boston y Lima obteniendo diversos reconocimientos por la Universidad de Harvard entre otras instituciones.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

To Top