COYUNTURA

Opinión: ¿Terroristas o presos políticos?

Fuente: El Comercio

Lo que parece ser una respuesta tan evidente, en la práctica, no lo es. Los difusores del pensamiento marxista-maoísta-leninista-pensamiento Gonzalo se autodenominan como perseguidos políticos y durante los próximos días, tras la liberación de Maritza Garrido-Lecca quien en más de una oportunidad se calificó como presa política, tratarán de confundir a la población en un juego de palabras sobre el status jurídico de quien formó parte de la organización criminal que acabó con la vida de más de sesenta mil inocentes.

La autodenominación de “presos políticos” no es más que una estrategia elaborada por los grupos terroristas que tuvieron actividad durante los años 1980-2000, actividad que persiste en el interior del país con los remanentes de Sendero Luminoso y sus aliados del narcotráfico. Esta estrategia consiste en recurrir al derecho internacional y, precisamente, a la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949. Este tratado internacional que se celebró en Suiza como parte del Comité Internacional de la Cruz Roja consta de cuatro partes: Sobre las fuerzas armadas en campaña, sobre las fuerzas armadas en el mar, el trato debido a los prisioneros de guerra y sobre la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.

Es de nuestro interés marcar una distinción entre lo que significa ser un terrorista y ser un preso o perseguido político. Asimismo, debemos distinguir entre “conflicto armado interno”, “guerra interna” y “terrorismo”. En el artículo 4° de la Convención sobre el trato debido a los prisioneros de guerra , se señala que prisioneros de guerra son “los miembros de las otras milicias y de los otros cuerpos de voluntarios, incluidos los de movimientos de resistencia organizados, pertenecientes a una de las Partes en conflicto y que actúen fuera o dentro del propio territorio, aunque este territorio esté ocupado, con tal de que estas milicias o estos cuerpos de voluntarios, incluidos estos movimientos de resistencia organizados, reúnan las siguientes condiciones: a) estar mandados por una persona que responda de sus subordinados; b) tener un signo distintivo fijo reconocible a distancia; c) llevar las armas a la vista; d) dirigir sus operaciones de conformidad con las leyes y costumbres de la guerra”.

Bastará realizar una interpretación literal a la norma para poner en evidencia que no nos encontramos frente a prisioneros de guerra. ¿Acaso las masacres de Lucanamarca (Ayacucho), los coches bomba, el asesinato brutal a María Elena Moyano, el atentado en Tarata y esta lista que queda corta, formaron parte de un conjunto de operaciones que van con conformidad a las leyes? O es como sostienen sus autores “fue parte del proceso de guerra interna que vivió el país.”

El objetivo de Sendero Luminoso y quienes se autodenominan “presos políticos o prisioneros de guerra” tiene la finalidad de justificar y otorgarle validez a su causa, así como obtener protección todo el tiempo “especialmente contra todo acto de violencia o de intimidación, contra los insultos y la curiosidad pública. En el artículo 14° también se menciona que “los prisioneros de guerra tienen derecho, en todas las circunstancias, al respeto de su persona y de su honor (…) Los prisioneros de guerra conservarán su plena capacidad civil tal como era cuando fueron capturados.”

Marko Kicimbaci
Estudiante de Derecho en la Universidad de Piura. Interesado en la política y en el Derecho Constitucional.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top