COYUNTURA

Opinión: ¿Militarización para la gestión de riesgos de desastres?

Emily Alvarez/CINU Lima

En su discurso de investidura, la jefa del gabinete ministerial, Mercedes Aráoz, ha indicado que centrará su pedido de facultades legislativas en la modificación de las normas para que las Fuerzas Armadas (FFAA) cobren un mayor protagonismo en la gestión y riesgo de desastres (GRD).

El involucramiento de las FFAA en la respuesta a desastres suele suscitar el recelo de la sociedad civil. No obstante, está claro que cuentan con recursos importantes para atender de manera más rápida y eficiente los daños causados por un desastre. A continuación, menciono cuatro aspectos que la Presidenta del Consejo de Ministros debería abordar en esta modificatoria para asegurarse que el remedio no sea peor que la enfermedad.

El primer aspecto tiene que ver con los roles diferenciados y plazos temporales para la intervención militar. El rol del ejército en las fases de respuesta inmediata al desastre es sumamente valorado. Sin embargo, mientras transcurre el tiempo, su ventaja comparativa disminuye, y las tensiones con otros actores aumentan[1]. En las tres fases de la gestión del riesgo de desastres (prevención, respuesta y recuperación), las FFAA son más necesarias para la fase de respuesta y menos para la fase de recuperación[2]. La ministra Araoz deberá dejar en claro los plazos para el relevo en las responsabilidades del ejército a manos de civiles.

Lo segundo está relacionado con protocolos para la intervención militar en desastres en áreas urbanas. Actualmente, el 77% de la población peruana vive en áreas urbanas donde se espera que los desastres sucedan con mayor frecuencia. Estas áreas urbanas son altamente congestionadas, lo cual aumenta el riesgo de impactos secundarios de los desastres, como incendios, explosiones y derrumbes. Además, si la ayuda no se entrega a tiempo, hay un mayor riesgo en áreas urbanas de protestas y saqueos por parte de una población necesitada[3].

El tercer aspecto corresponde al fortalecimiento de la capacidad local. Toma tiempo movilizar una respuesta humanitaria ante un desastre natural, lo que significa que las organizaciones locales siempre estarán en la primera línea de respuesta. La mayoría de vidas salvadas son justamente gracias a los esfuerzos locales, de las propias comunidades. Es un deber de las FFAA no “bypassear”, ignorar o debilitar el tejido local, sino contribuir a su fortalecimiento.

Finalmente, resulta imprescindible garantizar el enfoque de “no causar daño” [4]. La asistencia humanitaria, en cualquiera de sus formas, implica una intervención externa sobre un sistema local que puede alterar el equilibrio de poderes. La entrega de alimentos puede perjudicar seriamente a los mercados locales; las personas que recogen estos alimentos pueden sufrir robos o asaltos; se pueden generar conflictos entre comunidades que sí recibieron estos alimentos y aquellas que no, etc. Por ello, el MINDEF debe incorporar en sus procesos de planificación un análisis serio de las consecuencias no intencionadas que pueden implicar sus acciones.[5]

Veamos si el Decreto Legislativo que presentará la Premier constituye un esfuerzo serio por atender una de las mayores problemáticas que enfrenta el país, o – si de lo contrario – no es más que un intento por complacer algunos egos dentro de su gabinete

Referencias:

 

Elizabeth Ferris, Future directions in civil-military responses to natural disasters (2012). Disponible en: https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/06/05-civ-mil-disasters-ferris.pdf

Naciones Unidas, Coordinación Humanitaria Civil-Militar de las Naciones Unidas, Manual de Campo (s/f). Disponible en: https://docs.unocha.org/sites/dms/Documents/S_Field%20Handbook.pdf

[1] Elizabeth Ferris, Future directions in civil-military responses to natural disasters (2012), disponible en: https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/06/05-civ-mil-disasters-ferris.pdf

[2] Ídem

[3] Ídem

[4] Naciones Unidas, Coordinación Humanitaria Civil-Militar de las Naciones Unidas, Manual de Campo (s/f), disponible en: https://docs.unocha.org/sites/dms/Documents/S_Field%20Handbook.pdf

[5] Ídem

Alonso Flores
Bachiller en Sociología por la PUCP, con estudios de posgrado en la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la misma universidad. Cinco años trabajando temas de desarrollo, derechos humanos, análisis político y cooperación internacional. Un optimista cauto.
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