COYUNTURA

Opinión: La ONU y la negación de la oposición en Cuba

Radio Reloj

El pasado viernes 14 de julio, Virginia Dandan, relatora de la ONU sobre Derechos Humanos y Solidaridad Internacional, declaró que no sabía quién se encontraba en la oposición en Cuba. La experta hizo evidente su ceguera para ver la situación real del país y la existencia de las organizaciones y activistas disidentes al Gobierno en una conferencia de prensa en La Habana. Todo el trabajo y los esfuerzos de quienes luchan por la democracia y los derechos humanos fueron negados ese día.

Dandan, después de una estancia de cuatro días en la isla para elaborar un informe que se presentará ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en junio de 2018, prefirió no pronunciarse cuando se le preguntó por la oposición. Sin embargo, no tuvo ningún problema para celebrar y felicitar por los programas de cooperación que mantiene Cuba en el exterior.

La ONU de pronto no se preocupará por las 410 detenciones arbitrarias en junio ni de las 2559 del primer semestre del presente año reportadas por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH). Tampoco lo hará por los 65 activistas que fueron impedidos de salir del país este año cuando fueron invitados a eventos internacionales. Menos aún, por los 140 presos políticos que dio a conocer la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHR) publicado el 8 de mayo de este año.

¿Y cómo sabría de estas cifras si son las mismas organizaciones consideradas opositoras y que ella niega su existencia las que reportan estos casos? Enterarse de la real situación sobre derechos humanos de Cuba no es tan difícil, solo hay que dejar de lado el discurso y la propaganda del Gobierno e intentar escuchar a la sociedad civil, sobre todo aquella llamada independiente pues hay una que está controlada por el régimen y repite el discurso de las bonanzas de la revolución. Pero Dandan ha elegido no hacerlo y ser ignorante o, por lo menos, aparentarlo.

En su visita, la relatora de la ONU decidió reunirse solo con funcionarios del Gobierno y con representantes de organizaciones de masa que son controladas por este mismo. Y si en cualquier país es común que los gobernantes cuentan la versión de la historia que más les conviene, en Cuba esta historia oficial dista años luz de la real.

Las disculpas son siempre parecidas, como el que las denuncias sobre derechos humanos eran cuestiones que no estaban dentro de los parámetros de la visita de Dandan. Nada más hay que recordar a las de un líder religioso que visitó Cuba en el 2015. En sus posteriores declaraciones a su estancia en el país, el papa Francisco dijo que no se reunió con disidentes porque no tenía previsto dar audiencia a nadie, incluso mencionó que no tuvo conocimiento que algunos de ellos fueron detenidos por intentar reunirse con él.

Cuba sigue siendo un país sin libertades y es lamentable que la ONU desaproveche la oportunidad de dar cuenta de ello.

Diego Ato
Comunicador por la Universidad de Piura. Especialista en gestión de proyectos de formación política. Interesado en temas de género y en sociedades cerradas latinoamericanas. Escribe cuentos de terror e infantiles.
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