COYUNTURA

Opinión: La humanidad contra sí misma

El haber participado en la cobertura de la VIII Cumbre de las Américas definitivamente fue una experiencia enriquecedora. Con tan solo declaraciones y breves apariciones uno puede darse cuenta de algunas de las razones por las que somos una especie tan compleja ​que se ataca a sí misma cada vez que puede.

La Cumbre se proyectaba como algo grande (en cierto modo lo fue), pero perdió su espectacularidad cuando el presidente Trump tomó la decisión de no asistir, debido a que EE.UU. no puede permitir que el mundo olvide que él es la “policía mundial”. Donde haya problemas (Siria), EE.UU. aparecerá encarnando a la justicia y la moral soberana de este planeta. Por suerte, siempre basa sus acciones en el bienestar mundial, sin poner en peligro a los demás o causar estragos en civiles inocentes. No importa quién gobierne el país de muchas “estrellitas”, la actitud matonesca nunca se esfumará.

Lo increíble sobre el asunto de Siria es que el ataque gringo coincidió con los días en que las figuras políticas americanas estuvieron reunidas en Lima. Muchas de ellas añadieron la pena y los lamentos por lo ocurrido en sus discursos, y aprovecharon las pantallas y la atención mediática para mostrarse indignados, en contra de una guerra. Sin embargo, no les gustan los conflictos bélicos a pesar de que son aliados del mayor iniciador de estos.            

Luego, el encuentro perdió su lado cómico con la ausencia de Maduro. Hubiese sido hilarante ver cómo defendía lo que sea que esté haciendo en Venezuela, pero que él considera un gobierno democrático. Incluso, hubiese sido paradójico que él hablase sobre el cáncer de la corrupción cuando su país está sucumbido en ella. Para ser honesto, el tema paradójico de la corrupción siempre estuvo presente en la Cumbre, porque muchos de los gobiernos latinoamericanos están debilitados por su causa, solo que con Nicolás Maduro abordando dicho tema aquello hubiera sido el colmo de los colmos.

Uno de los sucesos más importantes fueron las intervenciones del vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, y el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez. Pence se refirió a Venezuela como una dictadura y le mandó una indirecta a Cuba alegando que también lo es. Literalmente dijo: “Los dictadores también han tratado de exportar sus ideologías fallidas y están tratando de apoyar a la dictadura de Venezuela. Ante esto, Rodríguez le respondió: “Si a su gobierno le interesara el bienestar y la libre determinación de los cubanos, podría levantar el bloqueo, cooperaría con nosotros. Se ha referido de modo insultante a Cuba, respondo señalando el principio del derecho inalienable de los países a darse su propio sistema político, económico y cultural”.

Aquello demuestra que no hemos cambiado luego de tantos sucesos desagradables ocurridos en el siglo XX. Sigue habiendo guerras, bombardeos, tiranos en el poder e intereses predominantes en el mundo. Asimismo, el capitalismo y el comunismo muestran sus fricciones inacabables. Todavía falta muchísimo para que Cuba y EE.UU. se reconcilien. Todo está de cabeza y hundiéndose constantemente.

Santiago Zelada
Periodista
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