COYUNTURA

Opinión: La buena familia

3cde8e93-9c36-4e2a-bc0e-1534d1338970
La Mula

Estas últimas semanas la clase política de nuestro país ha sido removida como pocas veces en nuestra historia reciente — quizás el caso del primer vladivideo sea el mejor símil — por el escándalo de Odebrecht que afectó de manera directa a los tres últimos gobiernos y que ya tiene a más de tres altos funcionarios presos y a un ex mandatario requerido por la justicia. En esta extraña circunstancia la única agrupación política que estaba pasando desapercibida era el fujimorismo — es oportuno preguntarse si acaso por ello se generó tanta insistencia en no abordar el gobierno de su líder en la investigación de la comisión parlamentaria encargada del tema —.

No obstante, la última semana se ha visto como el fujimorismo ha sido golpeado a partir de que se levantase el secreto bancario de Joaquín Ramírez, se decidiera investigar a los hermanos Fujimori Higuchi por lavado de activos vinculados a la empresa Limasa, y el día de hoy a la propia Keiko por el caso de su ex secretario general. ¿Qué responde el fujimorismo a ello? Pues que la fiscalía ha sido presionada por el gobierno para aperturar dichas investigaciones y que no se van a dejar amedrentar por ello. Es muy curioso el racionamiento fujimorista en este aspecto, pues hace unas semanas se burlaban y criticaban con mucha dureza la excusa que dio el ex presidente Alejandro Toledo de una presión política; es decir para el fujimorismo existe presión política solo cuando se trata de una investigación a los suyos.

En este contexto, el joven congresista Alberto de Belaunde tuvo una brillante respuesta a la ex primera dama que es necesario citar:

Y es que en lugar de acercarse rápidamente a la fiscalía y responder con argumentos las denuncias en su contra, el fujimorismo intenta politizar el tema y aprovecharse de los desastres naturales para hacer proselitismo, como lo hizo ayer la lideresa de Fuerza Popular, en lugar de acudir a su citación en la fiscalía y declarar como una ciudadana responsable que aspira a la presidencia de nuestro país.

Es curioso ver que el fujimorismo se ha pasado las últimas semanas calificando el escándalo de Odebrecht como el peor caso de corrupción en los últimos años y pidiendo la cabeza de los líderes políticos que le siguieron — aquí es importante ver que el mayor ahínco se da con quienes tuvo una clara oposición — enarbolando la bandera de la anticorrupción que claramente le importa poco; sin embargo, hoy por hoy, el fujimorismo es, quizás, algo único en todo el continente, pues es el único partido que tiene a su líder preso, a su familia investigada por lavado de activos y a congresistas tan inconsecuentes que por una curul cambian ideales y defienden lo que sea.

Mauricio Chereque L.
Estudiante de Literatura Hispánica en la PUCP. Es liberal, cinéfilo y desde que tiene memoria se ha visto leyendo un libro.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top