COYUNTURA

Opinión: Ellos roban, pero hacen obra

Cuando realmente era importante saber qué representa Keiko Fujimori para el honor nacional, pareciera que el destino nos lanza varios salvavidas y empieza a enrostrarnos distintos hechos que debemos ponderarlos en su verdadera dimensión. Y con ello no sólo quiero referirme a la presencia de narcotraficantes “infiltrados” en Fuerza Popular ni de agentes con misiones poco santas de manipulación de audios y medios de comunicación; sino a algo más: ¿cómo sería un eventual gobierno de Fuerza Popular?

Luego de haber leído y escuchado sus propuestas, no me queda la menor duda de las “coincidencias” que tiene, por ejemplo, con el alcalde de Lima, Luis Castañeda, por quien tengo la satisfacción de no haber votado en las últimas elecciones municipales. ¿Por qué? Simplemente una razón: yo no quiero una autoridad que robe, pero haga obra. Así como es repugnante que una mujer abusada y maltratada siga al lado de su marido sólo porque este le trae el pan cada día, también lo es que un ciudadano se humille en las urnas eligiendo a alguien que sabe robará, pero sus metros cúbicos de cemento le dará. ¿Queremos entonces que el Perú sea una Lima grande?

Sin lugar a dudas las famosas “escaleras solidarias” han sido una inversión importante para facilitar el desplazamiento a las personas de escasos recursos que por falta de oportunidades, pero también de supervisión y autoridades, invadieron cerros de la ciudad capital. Es claro que esos ciudadanos han mejorado en ese aspecto sus condiciones de vida, pero acaso, ¿han dejado de vivir en la indigencia gracias a ello?, ¿es suficiente tener escaleras cuando se tiene que utilizar aquellas todos los días para comprar el agua más cara que la de un ciudadano con acceso por red pública? En escala nacional, eso representa Keiko Fujimori, el asistencialismo basado en programas sociales que buscan aliviar la pobreza, pero no resolverla.

Cuando más necesitábamos una reforma del transporte en la ciudad, tuvimos que esperar que llegue una alcaldesa que, dentro de todos sus desaciertos, inicio la transformación. El señor Castañeda creyendo que la solución se limita al cemento e inversión, lejos de continuarla, poniendo por encima una consigna política y posiblemente un negocio al estilo “Comunicore”, tuvo intenciones de desmantelarlo todo y llevar la implementación de corredores viales a fojas cero. ¿Qué lo detuvo? No su sensatez, sino el deterioro de su popularidad. ¿Queremos eso para el Perú, autoridades que se muevan por lo que la gente quiere y no por lo que se debe hacer? ¿Acaso la señora Keiko Fujimori también coincide en que con su “boom” de inversión en infraestructura resolverá todo? Cuando se tolera y negocia con personas que viven al margen de la ley, como muchos de los transportistas y mineros ilegales, ¿se puede tener autoridad moral para combatirlos?

Creo que los peruanos debemos tener un mínimo de autoestima, algo que los fujimoristas han preferido denominar odio, para exigir autoridades que no sólo se limiten a asignar más presupuesto e invertir en obra física, sino también a reparar la dignidad de los peruanos. Parece que muchos de los indecisos están empezando a tomar posición, la brecha se acorta, la suerte no está echada.


Foto: Ojo.pe

Luis Rizo Patron
Economista de la Universidad de Piura con estudios de maestría en Gestión Minera en la UNI. Trabajó en el BCRP y actualmente se encuentra estudiando una maestría en Economía de Minerales y Energía en Colorado School of Mines.
Cree firmemente que nuestra riqueza en recursos naturales es un elemento fundamental para el crecimiento de nuestro país, aunque no suficiente.
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