COYUNTURA

Opinión: El último samurai

Keiko Fujimori comenzó la campaña pasada hablando de una renovación del fujimorismo. Por eso desechó a viejas figuras que, aunque eran importantes (incluso más hábiles que algunos de los actuales congresistas), estaban más relacionados con su padre que con ella. Hablo de Martha  Chávez, de Luisa María Cuculiza o de Alejandro Aguinaga. Keiko quiso desmarcarse de su padre, alegando que la vocación autoritaria del partido había ya desaparecido, que no iba a tolerar corrupción y que iban a ser una oposición constructiva. Bueno, ya sabemos que ninguna de las 3 está pasando.

El único que está representando de alguna u otra manera un “nuevo” fujimorismo es Kenji Gerardo Fujimori Higuchi. Sí. Kenji. Al que lo imitaban en el programa de JB diciendo “tampoco tampoco”. Al que siempre hemos tomado a la broma. Al que insultábamos. Sí. También el que salió en El Valor de la Verdad confesando cosas un poco tórridas. Ese mismo. Kenji parece ser el último samurái (y también el primero) con verdadera vocación de renovar al fujimorismo y erigirse como máximo líder del partido, independientemente de si se le otorgue el indulto a Alberto o no.

¿Por qué? Fácil pues. Keiko ya es un cadáver en política. Su tibia reacción cuando tuvo en sus manos la salida de su padre a una prisión domiciliaria dejó demostrado que le ganó la angurria de poder. Presentó su hábeas corpus como un gesto a la platea. Como me dijo Beto Ortiz en una entrevista para este medio, hoy Keiko muere por 2 razones en política: sale su padre o muere su padre. Inexorablemente se dará una de las 2 situaciones y en ambos casos el gran beneficiado sería Kenji.

El congresista más votado (obviamente los fujimoristas saben que él es el que mayor endose de su padre recibe) ha iniciado un bombardeo al interior de la bancada, criticando muchas de las posturas de Fuerza Popular (que la verdad sí son criticables) y enfrentándose en más de una ocasión con sus colegas en el Parlamento. Kenji es “albertista”, que no nos quepa la menor duda de eso. Sin embargo, y repito, es el único que parece tener verdadera vocación de reforma.

El indulto a Fujimori, tema discutidísimo en los últimos meses, ha relanzado a Kenji al espectro político con una fuerza realmente impensable. Esta prerrogativa presidencial (que creo que el débil  PPK va a terminar dándole al ex dictador) beneficiaría única y exclusivamente a Kenji y a algunos fujimoristas “rebeldes”: Donayre, Vilcatoma e incluso Vieira. Este último, ya declaró a los medios que está en conversaciones con los otros congresistas, incluido Kenji, para desmarcarse de Fuerza Popular y crear una nueva bancada en el Congreso. Sin duda, el indulto a Fujimori agravaría este cisma al interior del fujimorismo.

La guerra en el fujimorismo ha empezado. Y no es una batalla con otro partido político. Se ha abierto un frente más y este tiene al hijo menor de los Fujimori como líder y como probable ganador. Kenji es el único que se ha lanzado contra Keiko y ha criticado cada una de las decisiones que ella ha tomado, a través de sus congresistas. El terreno empieza a aclararse y ya sabemos quiénes son los contrincantes. Irónicamente, quien se decía abanderada del “nuevo” fujimorismo terminó representando a lo peor de ese partido, mientras que Kenji será el solitario samurái que intentaría renovar al fujimorismo, sin dejar de reivindicar a su padre. No puedo decir que me ilusiona, porque no comparto los ideales ni de uno ni del otro, pero considero que le hace bien al país que algún miembro de un partido con tantos elementos criticables, intente cambiar las cosas. Bien por Kenji.

Luis Enrique Baca
Estudiante de Derecho en la Universidad de Lima. Apasionado por la política y el cambio. Amante del Perú.
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