COYUNTURA

Opinión: El pan que no se lucha, se come con vergüenza

Fuente: Correo

Como probablemente has escuchado, los maestros están en huelga. Como probablemente también has escuchado, esto es malo, porque los escolares están perdiendo clases. Sin embargo, no es tan simple, porque los maestros (por lo menos, la mayoría) de verdad creen que están luchando por una causa justa y legítima. Una frase escrita en una de sus pancartas ilustra bastante bien por qué se mantienen tan firmes en su posición: “El pan que no se lucha, se come con vergüenza”.

¿Verdaderamente estaba tan mal la situación de los maestros? Bueno, sí. Piden un aumento de sueldo, porque subsisten con menos de S/.2 000, ganando notablemente menos que los maestros de otros países de la región. Piden consideración en las evaluaciones de desempeño, porque no se les brinda la capacitación necesaria para obtener un rendimiento óptimo en ellas. Piden la derogación de la Ley General de Educación, porque les exige estándares altos sin tomar en cuenta la dificultad de acceder a ellos por el círculo vicioso que genera la falta de oportunidades. Piden que se destine el 10% del PBI para el sector educativo, porque es imposible brindar una educación de calidad con una infraestructura sumamente defectuosa y sin los recursos necesarios.

Hasta aquí es fácil. Tenemos un problema y debemos solucionarlo lo más pronto posible. Sin embargo, obligar a los maestros a regresar inmediatamente a las aulas así, sin más, bajo la lógica de que eliminando las huelgas se arregla todo, es el camino erróneo. En realidad, las huelgas nunca son el problema en sí, sino la última expresión de un conflicto que ha sido mal manejado y que ha crecido hasta ser incontrolable. Dicho de otra manera, no son la enfermedad, sino los síntomas. La solución final del conflicto no es posible eliminando solo su manifestación visible, por lo que exigir una solución apresurada no solo es taparse los ojos frente a la triste situación de la educación en el país (el verdadero problema), sino que también ocasionaría mayor disconformidad y, por ende, más conflicto.

Recapitulemos. El sector educación, así como el magisterio, han sido tradicionalmente marginados y, honestamente, a estas alturas es vergonzoso lo poco que nos preocupamos por ellos. No es sorprendente, por ello, que exista un descontento tan grande, hoy materializado en huelgas. Es urgente solucionar el conflicto, porque los escolares necesitan retomar sus clases, pero en el intento de lograrlo no debemos olvidar que este es el producto de una gran disconformidad que hizo de la precaria situación de la educación su caldo de cultivo. Este es el principal problema a resolver; de lo contrario, habrá más huelgas y, quizás, peores.

Los maestros, como lo han demostrado, pueden convertirse en un símbolo de la lucha contra la injusticia, enseñando a través del ejemplo. Precisamente, el secretario general del SUTE Cusco declaró que los días de huelga no habían sido perdidos, porque les enseñó a sus alumnos a luchar. Sin duda, preferiríamos que no hubiese sido necesario llegar a esta situación, pero pregúntate: ¿es mejor que los maestros enseñen a sus alumnos que, frente a una injusticia, deben quedarse callados antes que luchar?

Daniela Wong
Estudiante de Derecho en la Universidad de Lima, en una búsqueda constante de conocimiento. Entusiasta de los libros y las buenas discusiones.
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  1. EllEmpart

    Julio 10, 2019 at 3:35 am

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