COYUNTURA

Opinión: El legado de Humala

“Si bien la gestión de Humala no pasará a la historia por haber sido la más brillante que la república haya presenciado (incluso es más probable que los historiadores la describan como parca o poco audaz), sería injusto desconocer los aciertos que ha tenido”.

El coloquial dicho “a rey muerto, rey puesto” es perfecto para describir el actual momento en el que se encuentra la política peruana. En un contexto post electoral, con un nuevo presidente a punto de comenzar su gestión y prometiendo aplicar las reformas que el gran grueso de la opinión pública quiere escuchar, Ollanta Humala, el presidente saliente (o mejor dicho sobreviviente), cada vez causa menos furor en la alta esfera de la política nacional.

Mientras la prensa peruana está más a la expectativa del gabinete con el que PPK inaugurará su gobierno y del eventual dialogo que sostendrá con Keiko Fujimori (cuando ella y sus feligreses asimilen su derrota), las únicas noticias que incluyen al actual mandatario son aquellas en las que aparece brindando declaraciones sobre el escándalo del financiamiento del Partido Nacionalista en el cual la primera dama se ha visto involucrada. Con tan solo un 20% de aprobación, sin una bancada en el próximo parlamento y cada vez con menos aliados políticos, es claramente notoria la carencia de poder fáctico del actual mandatario. Tal parece que no solo la mayoría de peruanos, sino que hasta él mismo no puede esperar hasta que llegue el 28 de julio para que PPK asuma la presidencia y él y su familia regresen a tener una vida normal (o para enfrentar la temporada de cacería política que sus enemigos, entre ellos los 73 congresistas fujimoristas, le deparan).

Si bien la gestión de Humala no pasará a la historia por haber sido la más brillante que la república haya presenciado (incluso es más probable que los historiadores la describan como parca o poco audaz), sería injusto desconocer los aciertos que ha tenido. Uno de los primero aciertos que tuvo Ollanta fue la promulgación en el año 2011 (apenas comenzó) de la Ley de Consulta Previa, deuda que varios gobiernos desconocieron frente a los Pueblos Indígenas de nuestro país. Un segundo logro, que en su momento ayudó a subir su popularidad frente a la opinión pública, fue cuando en febrero del año 2012 se logró capturar al Camarada Artemio en una operación militar impecable. Esto ha permitido que el comité central de Sendero Luminoso en el Alto Huallaga se debilite y que las fuerzas del orden puedan avanzar en dicha zona.

Por otro lado, la creación del Ministerio de Inclusión Social y el impulso a los programas sociales han sido dos de las perlas que este gobierno cosechó y se espera que PPK mantenga. La amplia gama de programas de asistencia social, que van desde becas educativas, pensiones para las personas de mayor edad y menores recursos hasta refrigerio para los escolares que se encuentran en las peores condiciones del país, han servido para que el Estado recupere cierta credibilidad con la población peruana. Es justo y necesario que este tipo de políticas continúen expandiéndose en todo el territorio patrio.

Asimismo, el inicio del Plan Nacional de Diversificación productiva ha sido otra de las grandes apuestas que hizo nuestro casi ex presidente. El plan que impulsaron en un inicio los ministros Ghezzi y Gallardo ha logrado iniciar (tardíamente) una serie de reformas para destrabar y modernizar la burocracia Estatal. También sirvió para colocar en la agenda pública como prioridad el abandono al modelo primario exportador y la diversificación y sofisticación de nuestra canasta exportadora, objetivo que tanto los empresarios como políticos descuidaron por muchos años.

Igual de importante ha sido el impecable manejo que se tuvo respecto al diferendo marítimo con Chile ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya. La tecnificación y la mirada al largo plazo de la política exterior respecto a este delicado asunto fue una buena jugada que tres gobiernos, entre ellos el de Ollanta, tuvieron.

El lado negativo de este gobierno fueron los múltiples escándalos de corrupción en los que su cúpula se vio enfrascada (desde un inicio con su hermano y su ex vicepresidente Omar Chehada), la falta de manejo de las protestas sociales y la mediocre conducción de la economía peruana. Todo esto le ha pasado gran facturada a la popularidad del mandatario y prácticamente ha extinguido a su partido. Pero como en el Perú todo puede pasar, no nos sorprenda que en el 2021 regrese un Humala reloaded y hasta pueda volver a ungirse como mandatario. Por ahora, hasta pronto presidente Humala, le deseo la mejor de las suertes con la comisión investigadora que se le viene.

Martín Gallardo
Martin estudia Derecho en la Universidad del Pacífico. Sus áreas de interés son los Derechos Humanos y las Relaciones Internacionales. Actualmente trabaja como Consultor en materia de Derechos Humanos para la ONG Socios Perú. Fue seleccionado como Delegado Joven por el Perú ante las Naciones Unidas en el año 2015. Es Miembro Fundador del equipo de Modelo de Naciones Unidas “Peruvian Debate Society
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