COYUNTURA

Opinión: El desorden y la esperanza

14199696_1262036897142744_1800129230039865093_n
Cancillería

Las intensas lluvias, denominadas “Fenómeno de El Niño costero”, han puesto en evidencia una serie de carencias.  No se puede negar que el despliegue del gobierno ha sido mejor que en otras tragedias; comparémoslo, por ejemplo, con lo ocurrido en el terremoto de Pisco. Sin embargo, la falta de coordinación de los distintos niveles del estado, ha hecho difícil la labor. Se sabe que hay cerca de 626 298 afectados y 75 fallecidos[1].

Cuando ocurren este tipo de tragedias, se debe pensar en la perspectiva del ciudadano; este es susceptible, la falta de comunicación clara puede desencadenar una histeria colectiva. El ejecutivo ha intentado calmar a la población a través de mensajes de texto, cosa novedosa e interesante. Ha distribuido territorialmente las zonas afectadas a ministros encargados, ha tratado de canalizar la comunicación a una sola página web (unasolafuerza.pe). Sin embargo, estos esfuerzos son aún insuficientes.

Tomemos una posición constructiva, de propuestas. Se debe determinar un vocero oficial en casos de emergencia cuya labor sea comunicar la situación real del país; que diga las acciones tomadas y las medidas a futuro. Los reportes de COEN (inaugurados a destiempo el día de ayer) deben realizarse bajo la imagen de una sola autoridad que resuma cada uno de los sectores afectados. Mientras más gente hable, menos claro es el mensaje. Además, se deben realizar más de tres reportes al día. Si el Estado ordena sus canales de comunicación, evita el silencio, habrá reducido los espacios para el desorden, los psicosociales y la información falsa.

Por ejemplo, ¿A quién escuchamos en caso de emergencia? ¿Al Senamhi, a los ministerios, a la prensa, a la página web,  a los reportes del COEN? Si se implementa un vocero oficial y se hace que todas las instituciones trabajen de forma ordenada bajo el mando de una de ellas, será más sencillo evitar las especulaciones.

Se debe establecer una política nacional de prevención de desastres naturales. Está demostrado que la prevención no solo se soluciona otorgando un presupuesto determinado. Casi todos los lugares afectados por este fenómeno climatológico tenían establecido un presupuesto de prevención. El problema es que las municipalidades y gobiernos regionales no tienen capacidad ejecución; ya sea por desconocimiento, por falta de técnicos capacitados o por corrupción. Así, por ejemplo, Chosica ejecutó solo $18 millones de su prepuesto para prevención, que entre el 2007 y 2015 era de aproximadamente $ 600 millones; es decir, un 3.3%. En el caso de la Municipalidad de Lima, esta contó con un presupuesto aproximado de $34 millones, de los cuales $29 millones se destinaron a las obras del malecón de la Costa Verde[2]. Piura tuvo cerca de $ 7 millones de soles de presupuesto para la prevención, dinero que nunca tuvo una ejecución concreta[3].

Entonces ¿Qué hacer? El Estado debe trabajar en tener una política nacional de prevención de desastres naturales que ordene a los tres niveles del Estado, con una autoridad supervisora y con unas metas de infraestructura claras. Se podría crear una entidad centralizada que nos permita capacitar a los niveles de gobierno inferiores, fiscalizar su ejecución correcta y sancionar a aquellas autoridades que negligentemente no ejecuten los presupuestos.

Somos uno de los países más sensibles al cambio climático; tenemos que ser conscientes de ello en nuestras políticas públicas. Fenómenos como estos se han repetido a lo largo de nuestra Historia.  El ejecutivo ha actuado, en buena parte con las herramientas que el gobierno anterior compró (el buque logístico, aviones antonov, vehículos anfibios) pero sin una comunicación lo suficientemente clara como para evitar el desorden y sin una política nacional de prevención.

Tenemos el derecho a exigirle al gobierno una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué se va a hacer para estar mejor preparados ante los desastres naturales?


[1] Conferencia de prensa del Estado

[2] Transparencia económica.

[3] Ley de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2017

Paul Montjoy Forti
Escritor. Estudiante de Derecho en la Universidad de Piura. Autor de ‘Relatos desde el Hígado’ y ‘Quijotes ultramarinos’.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top